El presidente brasileño no hizo mención directa al Acuerdo de París contra el calentamiento global pero dijo que Brasil trabajará para reducir las emisiones de CO2.
Además, Bolsonaro prometió aprobar «las reformas que el mundo espera de Brasil» así como invertir con fuerza en la lucha contra la corrupción y en la seguridad.
«Queremos que el mundo restablezca la confianza en nosotros», proclamó, sin hacer menciones a medidas concretas muy esperadas por el mercado financiero, como la reforma del sistema de pensiones o los paquetes de privatizaciones.
Queremos que el mundo restablezca la confianza en nosotros»
Aseguró que disminuirá la carga tributaria y prometió que, al final de su mandato, con la ayuda del ministro de Economía, Paulo Guedes, Brasil estará entre los 50 mejores países del mundo para hacer negocios.
Respecto a la política internacional, afirmó que el sesgo ideológico «dejará de existir» y que Brasil se alineará con las prácticas que promueve la OCDE y trabajará en favor de una reforma de la OMC, para eliminar «prácticas desleales» de comercio.
A pesar de las promesas en materia económica, Bolsonaro empezó su discurso en un tono marcadamente político.
Aseguró que Brasil atravesaba una profunda crisis «ética, moral y económica» y que él consiguió ser elegido con una campaña electoral muy barata y tras haber sido «injustamente atacado».