Y dejó entender que los científicos se equivocaron. Dijo que “teóricamente” las cuarentenas eran para preservar el sistema hospitalario, pero igualmente están en situación de colapso.
El mandatario dijo que “hay hambre” en la población y advirtió que “no sabemos adonde iremos a parar si la pobreza sigue avanzando”, el mismo día en el que se conoció que el desempleo en enero de 2021 tuvo un índice del 14,2%, el mayor para el período, casi 4 millones de personas más sin trabajo comparado con el primer mes de 2020.
El auxilio de emergencia de 55 dólares fue aprobado por el Congreso y será por cuatro meses, espacio en el que el país espera lograr una vacunación masiva, con producción propia en los laboratorios estatales de la china CoronaVac y la anglosueca AstraZeneca.
El presidente de Diputados, Arthur Lira, dijo que la situación también podrá aliviarse cuando los privados puedan importar sus propias vacunas para aplicarlas a empleados de grandes empresas, lo cual colaborará con el sistema público de salud.
Brasil tiene contratadas más de 510 millones de vacunas -Sputnik V, Covax Facility, Pfizer y Janssen- hasta diciembre y ya ha aplicado dosis al 7% de su población con CoronaVac y AstraZeneca.
Bolsonaro intentó cambiar el foco de su agenda tras la crisis militar mientras evalúa los nuevos nombres para las tres fuerzas armadas, en un Gobierno que se ha montado con un perfil cívico-militar y que ha perdido popularidad con el avance de la pandemia y la reaparición del líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva, habilitado para competir en los comicios de 2022.