El mandatario desmerita la letalidad del virus, al que califica de «gripecita», promueve aglomeraciones y se pronuncia reiteradamente a favor de la apertura del comercio y las escuelas.
«Ustedes tienen la obligación de luchar por su país. Cuenten con su presidente para hacer todo lo que sea necesario para que podamos mantener la democracia y garantizar aquello que es más sagrado para nosotros que es nuestra libertad», dijo Bolsonaro, quien en intervenciones previas condenó las restricciones de circulación y de actividad comercial implementadas en el país por la crisis del coronavirus.
En el breve discurso, el presidente no cuestionó el pedido de intervención militar ni las consignas a favor del cierre del Congreso.
«Todos en Brasil tienen que entender que están sometidos a la voluntad del pueblo brasileño», dijo no obstante.
«Juramos un día dar la vida por la patria y vamos a hacer lo que sea posible para mudar el destino de Brasil», dijo Bolsonaro, interrumpiendo su discurso por una crisis de tos.
Sao Paulo también registró caravanas en la tarde contra la cuarentena. El estado, con casi 1.000 muertos y más de 13.000 casos, es el epicentro de la enfermedad.
En el cementerio de Vila Formosa, el más grande de América Latina, se utilizan excavadoras para abrir mayor número de fosas.
Fuente: AFP