La creciente cifra de muertos y contagiados en Brasil, así como la situación crítica en otros países, como Estados Unidos, Italia o España, no parecen terminar de convencer al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien desde el principio ha minimizado la crisis sanitaria y alerta más sobre su impacto en la economía.
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Su insistencia en minimizar los efectos de la pandemia le costaron a Bolsonaro este sábado una dura crítica de la organización Human Rights Watch (HRW). “Bolsonaro está saboteando los esfuerzos de gobernadores y de su propio Ministerio de Salud para contener la diseminación del COVID-19, poniendo en riesgo la vida y la salud de los brasileños”, dice un comunicado firmado por el director de la División de las Américas de HRW, José Miguel Vivanco.
El número de muertos por coronavirus en Brasil llegó este domingo a 1.223, según informó en un comunicado el Ministerio de Salud, que cifró los casos confirmados de la COVID-19 en 22.169
La cifra de muertos en el país aumentó más del doble en una semana, desde 432 el sábado. De todas formas, los expertos advierten que el número real de casos es probablemente mucho mayor, dada la limitada capacidad de realizar pruebas.
En medio de la comprometida situación que atraviesa el gigante norteño, este domingo, como hace casi a diario, Bolsonaro criticó en sus redes sociales las cuarentenas y medidas para la restricción del contacto social implantadas por muchos gobernadores y alcaldes del país, en el marco que les garantiza la Constitución brasileña. “Además del virus, ahora también tenemos el desempleo, fruto de ese ‘cierra todo’ y ‘quédate en casa’ o ‘te detengo’. Para toda acción desproporcionada, la reacción también es fuerte. El Gobierno busca el diálogo y la solución para todos los problemas y no apenas para uno”, escribió el líder ultraderechista.