Desde que inició su mandato, en enero de 2019, Bolsonaro ha adoptado varias medidas para flexibilizar la posesión y el porte de armas en Brasil, lo que fue una de sus principales promesas de campaña. Entre tales medidas se incluye la que permite a cualquier ciudadano comprar hasta cuatro armas.
En una reunión ministerial realizada el 22 de abril pasado a puerta cerrada pero cuyo vídeo fue hecho público por decisión de la Justicia, el presidente llegó a comentar que quería a “todo el mundo armado” y aseguró que la liberación de las armas tiene que ser una de las “banderas imprescindibles” de los miembros del Gabinete.
Bolsonaro asegura que su política armamentista busca combatir la violencia en el país al permitir que los ciudadanos puedan defenderse de los criminales. Sin embargo, las organizaciones de defensa de los derechos humanos aseguran que se trata de una idea contraproducente debido a que, según las propias estadísticas oficiales, la mayoría de las armas que son decomisadas a criminales fueron compradas legalmente y robadas a sus propietarios.