Si el Senado aprueba el documento, las empresas privadas podrán adquirir vacunas para inmunizar a sus empleados de forma gratuita, incluso podrán hacerlo antes de grupos considerados más vulnerables del país, desde que entreguen al Gobierno la mitad de la dosis compradas.
Además, se liberará la compra de fórmulas aprobadas por cualquier autoridad sanitaria extranjera reconocida y certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque aún no hayan sido autorizadas por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa).
Sin embargo, el proyecto de Ley establece que los laboratorios que tengan contratos firmados con el Ministerio de Salud, sólo podrán negociar con la iniciativa privada después de cumplir sus compromisos de entrega con el Gobierno brasileño.
El proyecto modifica una Ley sancionada el mes pasado por el presidente Jair Bolsonaro, que permitió al sector privado adquirir vacunas, pero con condiciones, como «donar» todas las dosis negociadas al sistema público de salud hasta que no finalizase la inmunización de los grupos prioritarios en el país.
El nuevo documento flexibiliza algunas de esas exigencias con objeto de acelerar la campaña de vacunación, que empezó el pasado 17 de enero y avanza de manera lenta, pues hasta el momento apenas ha recibido la primera dosis un 10 por ciento de la población.
Diputados de izquierda denunciaron que la vacunación privada generará disputa por vacunas con el sistema de salud público, ya que segrega la vacunación, quebrando el orden de prioridad y puede abrir un mercado clandestino de venta de vacunas, incluso de falsas vacunas.