Denunció que, con 130 mil muertos y cuatro millones de personas contaminadas de la Covid-19, ‘nos estamos sumiendo en una crisis sanitaria, social, económica y ambiental nunca antes vista’.
Señaló que más de 200 millones de brasileños se despiertan cada día sin saber si sus familiares, amigos o ellos mismos estarán sanos y salvos por la noche.
Alertó que la abrumadora mayoría de los fallecidos por el coronavirus son personas pobres, negras y vulnerables que el Estado abandonó.
‘Cada una de estas muertes que el Gobierno federal trata con desdén tenía un nombre, apellido, dirección. Tenía un padre, una madre, un hermano, un hijo, un marido, una esposa y amigos. Duele saber que decenas de miles de brasileños no pudieron despedirse de sus seres queridos. Sé lo que es ese dolor’, apuntó el exgobernante (2003-2011).
Insistió en que Brasil tiene un régimen que no valora la vida y banaliza la muerte. ‘Un gobierno insensible, irresponsable e incompetente que ha hecho caso omiso de las normas de la Organización Mundial de la Salud y convirtió el coronavirus en un arma de destrucción masiva’.
Pese a la aplaudida campaña en Internet, Lula declinó recientemente responder de manera afirmativa si tiene la intención de presentarse de nuevo a la presidencia.
‘No lo sé. Nunca diré que soy o que no. Dejaré que llegue el 2022, saber cómo estoy, cómo está mi rodilla, si no se me impide hacer algo. Lo único que puedo decir con todas las fuerzas de mi corazón es que estoy dispuesto a luchar, no sé cómo no luchar, no sé cómo quedarme quieto, no me conformo con que Brasil esté donde está’, subrayó.