Bolsonaro ha intentado calmar los ánimos este jueves al asegurar que la reforma está encarrilada y calificar de “chaparrón de verano” el agrio intercambio con el presidente de la Cámara. No obstante, el pesimismo ha llegado incluso al Banco Central de Brasil, que este jueves ha rebajado la previsión de crecimiento del PIB para este año de 2,4% al 2%.
Pese a la tormenta, el militar retirado sacó tiempo para ir el martes por la mañana al cine con su esposa e insiste en la controversia sobre el golpe tras alentar oficialmente a sus antiguos compañeros a celebrar en los cuarteles la quiebra del orden constitucional en 1964. Este miércoles reiteró en una entrevista su discurso de que la dictadura no fue tal y minimizó las graves violaciones de derechos humanos documentadas por la Comisión de la Verdad.
Pero posiblemente las palabras que más preocupan a los inversores la advertencia pronunciada por el zar económico, Paulo Guedes, en una comisión parlamentaria sobre la reforma de las pensiones que ha diseñado. “Estoy aquí para servirles. Si nadie quiere el servicio, será un placer haberlo intentado”, espetó a los senadores Guedes, que se hizo rico en el sector financiero y carece de experiencia política.