Las perspectivas para el 2024 no son nada alentadoras en cuanto a poder revertir la situación
Para mi, el tema principal son los aspectos parapenitenciarios que hay que abordarlos desde una lógica que va más allá del corsé de los partidos políticos, que son finalmente quienes terminan legislando y definiendo.
Es una tendencia insólita de Uruguay definir con prisión solamente los problemas de conflictos con la ley, donde nueve de cada diez que van a la cárcel son extremadamente pobres, y hace tiempo que está comprobado que para muchísimas personas no hay nada más lejos de su posibilidad de rehabilitación que enviarlo preso.
Hay muy poco estudio en Uruguay sobre el policonsumo, pero los datos que existen hablan de que uno de cada cuatro presos cometió un delito vinculado a algún tipo de consumo. Es decir, con la actual sobrepoblación carcelaria, hay cerca de 4.000 personas sobre las que habría que pensar otra forma de abordaje.
Pero el sistema político, ante la demanda de inseguridad de la gente, salió a responder con medidas más duras y con una mayor tasa de procesamientos con prisión; Uruguay en esa materia es "un alumno ejemplar".
El ejemplo más claro son las mujeres con hijos
Yo estoy en una cruzada contra eso, mujeres que por ingresar drogas a la cárcel son procesadas hasta cuatro años con sus hijos, ¿qué esperamos del futuro de esos niños que están en la cárcel con su madre o que crecieron sin ella?
Entonces, ¿cuál sería una medida a tomar?
La construcción de la cárcel en Artigas que se proyecta, seguir sacando cárceles de la órbita de las Jefaturas de policía del Interior, algunos aspectos del Plan Dignidad son pasos positivos, pero no hacen al fondo del asunto. Yo creo que habría que estudiar caso por caso, los 14.400 presos, y evaluar quiénes podrían cumplir penas alternativas.
Una nueva ley de humanización de cárceles
Por supuesto, esa ley impulsada por el entonces ministro José Díaz fue fabulosa, se liberaron 800 presos con uno de los niveles más bajos de reincidencia.
¿Es suficiente el seguimiento institucional para evaluar quienes cumplen o cumplirían penas alternativas?
Ese es otro de los problemas, con los recursos que hoy cuenta la DINALI y OSLA es una tarea difícil, hay que fortalecerlas, pero además hay otro problema: no puede ser la policía quién siga con su lógica en las cárceles. El policía tiene que aprehender en la calle a "Jaimito", pero luego el que tiene que convencer a Jaimito de que cambie su conducta no puede ser un funcionario con la misma lógica del que lo detuvo.
Otro tema a resolver es que el Instituto Nacional de Rehabilitación no siga en la órbita del Ministerio del Interior, a mi criterio el organismo adecuado sería el Ministerio de Desarrollo Social o volver al de Educación y Cultura pero me ocnsta hay muchas visiones sobre éste tema.
Se ha reforzado el rol policial en las cárceles
Si se ha jerarquizado la seguridad carcelaria sobre las políticas de rehabilitación y, sin embargo, han aumentado los homicidios y suicidios en las cárceles. La experiencia regional muestra que se pueden y deben recorrer otros caminos, pero seguimos siendo un alumno tan ejemplar que estamos a nivel mundial entre los primeros doce países con la tasa más alta de presos por habitante y sobre población carcelaria.
La cárcel es un factor criminógeno más y nos aleja de pensarnos como una comunidad integrada y pácifica.