«Tragan saliva y apoyan»
Queda claro que, a pesar de discrepar con la extensión del acuerdo firmado, con el carácter monopólico concedido a KN, con la total ausencia de fundamentación jurídica y económica y con la entrega gratuita de predios estatales, los partidos aliados tragan saliva y apoyan. Pero apoyan una negociación con KN para modificar algunas cláusulas del acuerdo. Ante el anuncio de esta intención, fuentes de gobierno que no se identifican se apresuraron a adelantar que KN estaría dispuesta a dialogar en este sentido, especialmente en la revisión de la cláusula contractual que le permite vender su parte accionaria sin autorización del Gobierno. El presidente Lacalle Pou, a continuación, se manifestó contento de poder «mejorar» por esta vía el acuerdo. Cabe anotar que cualquier recuperación de potestades que se logre es importante, pero no compensará de manera alguna la pérdida de soberanía ni impedirá la instalación de un monopolio, los centros de nuestros cuestionamientos.
¿Qué podemos esperar de KN en una negociación, ahora que tiene las cartas ganadoras en sus manos? Seguramente ningún cambio sustancial sobre lo pactado y firmado. Ya el diputado Pasquet adelantó lo «terrible» que sería para Uruguay enfrentar un juicio de KN con el reclamo del pago de 60 años de utilidades del puerto a 20 millones de dólares por año. El país fue amenazado con un juicio si no firmaba el contrato y ahora se lo amenaza con otro si pretende cambiarlo. Es una situación kafkiana en la que hemos sido introducidos por el Partido Nacional.
La salida menos mala
Hasta aquí lo que se maneja en los círculos de Gobierno: tratar de encontrar la salida menos mala sin romper la coalición. Por otra parte, numerosos juristas son contundentes en señalar la nulidad del acuerdo con KN por la ausencia de la firma del presidente de la República. También se observa que el monopolio adjudicado a KN en el manejo del puerto viola la Constitución. Cabe agregar que la empresa Montecon ya ha empezado a recorrer los trámites administrativos previos a la iniciación de un juicio contra el Estado con todas las de ganar. Para ello ya cuenta con un antecedente de oro en el Tribunal de lo Contencioso administrativo. Y, por si fuera poco, además puede reclamar cuantiosas indemnizaciones basada en tratados internacionales de protección de inversiones, porque sus dueños son chilenos y norteamericanos. De manera que, se camine por el rumbo que sea, el país enfrentará juicios.
Entonces solo nos queda continuar condenando la entrega de nuestra soberanía y redoblar en todos los terrenos la lucha por la independencia que tan negligentemente se ha cedido.
(Portal AEBU)