Informaciones del Banco Central del Uruguay indican que el producto interno bruto de la fase primaria (silvicultura, extracción de madera y servicios conexos) ha mostrado una trayectoria creciente, con una tasa promedio de 7,4 % anual en la última década. La participación del sector en la economía global del país ha permanecido relativamente constante en el período, al rondar el 0,8 %.
Basadas en un marco jurídico estable y propicio para la inversión en el sector forestal y un código nacional de buenas prácticas para el logro de una producción sostenible, importantes empresas extranjeras eligieron al Uruguay para desarrollar sus actividades.
Así, en 2007 se instaló UPM y en 2009, Montes del Plata y Lumin (de capitales brasileños), entre otras. Asimismo, significativos fondos de inversión dedicados al sector maderero, como GFP, GMO, BTC y Stanfford, operan en Uruguay.
Las dos principales cadenas industriales son la celulósica y la de aserraderos, pero también se han desarrollado otras actividades, como exportaciones de chips y madera en rolos, que además pueden destinarse a pulpa o aserrío.
La gran oferta de madera de pino, proveniente de plantaciones manejadas y certificadas, se ha transformado en un atractivo para la instalación de empresas de primera y segunda transformación mecánica. La disponibilidad anual de esa madera excede los tres millones de metros cúbicos anuales, que supera ampliamente la capacidad industrial del país.
En este sentido, Uruguay también trabaja en la promoción y el desarrollo de la construcción en madera, lo que genera espacios para nuevas empresas que apunten a producir insumos para esta actividad.