Varias imágenes difundidas por los medios estatales chinos han mostrado a Xi en el exterior del hospital de Huoshenshan, uno de los dos construidos a velocidad récord para dar tratamiento a los contagiados por el virus, protegido por una mascarilla quirúrgica. También dentro de una sala, rodeado de funcionarios y militares, mientras conversaba por videoconferencia con un enfermo y un grupo de médicos cubiertos por trajes protectores.
La Comisión Nacional de Sanidad china anunció este martes 19 nuevos contagios en todo el país, la cifra más baja desde que se declaró la epidemia. De ellos, 17 se detectaron en Wuhan.
La visita de Xi a Wuhan envía un mensaje de que lo peor ha pasado, y China está ganando lo que se ha planteado como una “guerra” contra el virus y ya la situación se encuentra lo suficientemente bajo control como para poder reincorporarse al trabajo y recuperar la normalidad de modo gradual.
El viernes, ya un alto cargo del Ejecutivo chino, Ding Xiangyang, apuntaba que el levantamiento de las medidas de cuarentena en Wuhan está cada vez más cerca. “Tengo confianza en que el día que todos esperamos no está ya lejos”, sostuvo. Ese mismo día, Xi mantuvo una reunión emitida por videoconferencia a los funcionarios de todo el país para subrayar la importancia de cumplir el objetivo de eliminar la pobreza rural en el plazo previsto, este año, en un indicio de que se atisba el regreso a la normalidad.