¿Cuál será la apuesta del Partido Socialista con los grupos que acompañaron tu candidatura bajo la pospuesta “El Frente se anima”?
Primero, decir que el compañero Fernando Pereira es electo presidente con un apoyo muy importantes de los frenteamplistas y nosotros estamos para acompañar lealmente el proceso que se inicia, aportando desde nuestros planteos el fortalecimiento de la presidencia del Frente Amplio y sus organismos de dirección colectiva.
Es una etapa de muchos exigencias y desafíos que tiene su primer mojón en el referéndum del 27 de marzo.
Segundo, decir que en una elección donde los apoyos sectoriales eran muy disparejos, se logró una presencia importante de parte de una opción que presentó un mensaje político que sabemos comparten muchos y muchas que votaron otras opciones, y que intenta abrir otras discusiones dentro de la izquierda, potenciando la diversidad de ideas y la construcción de una síntesis que pueda llevar al Frente Amplio a animarse a propuestas de cambios más profundos y a salir de ciertas lógicas de encierro para practicar una política comunitaria, una política desde la gente, una política que conecte más con los deseos y necesidades de la mayoría de los ciudadanos.
Lo que las elecciones dejan es el cumplimiento de nuestro principal objetivo, que era la emergencia de un espacio político dentro del Frente Amplio. Más de 12% de las adhesiones hicieron una opción por esta candidatura en una elección muy compleja donde había que elegir seis listas y en un contexto de mucha disparidad.
¿Dentro de los grupos que apoyaron tu candidatura, cuáles son las que conformarán ese nuevo espacio político?
Son cinco listas, la 90, la 567, la 3311, la 502 y la 5271, que sumados esos sectores son el 14% de los votos recibidos por los sectores políticos. Esto es una cuarta pata que tiene el Frente Amplio para equilibrar su integración y vamos a trabajar para fortalecerla, con una identidad claramente de izquierda, que recoge la necesidad del debate ideológico, de una construcción mas democrática y profunda de la fuerza política y de la sociedad, de cambios estructurales y culturales profundos en la sociedad uruguaya, con perspectivas feministas fuertemente integradas que enriquecen la síntesis de la izquierda, sin pretender portadores excluyentes de ninguna idea y respetando mucho a los otros espacios que emergen en el Frente Amplio. No pensamos en términos de un bloque, sino en términos de un espacio que intenta construir con los demás desde algunas ideas claras y una mirada crítica y autocrítica para el futuro de la izquierda, con un componente de recambio generacional que ha empezado.
¿De cara al 27 de marzo, como imaginás el relato necesario para obtener los votos necesarios para derogar los 135 artículos de la LUC?
Primero decir la verdad, algo que en política y en la vida hay que reivindicar, contra el cálculo que se ha instalado en el debate, hay que debatir ideas; lo primero para poder establecer una diálogo sincero con la población es ir con la verdad. Y la verdad de lo que está padeciendo la sociedad uruguaya por efecto de estos 135 artículos de la LUC los teneos que decir, explicitarlos, cómo se articula con un modelo que este gobierno lleva adelante y cuya piedra angular son estos 135 artículos.
Es fundamental una campaña mano a mano y que la campaña no se cierre en una campaña del Frente Amplio que no lo es desde su origen, fue junto a las organizaciones sociales, y mantener su amplitud es fundamental y desarrollar mucho trabajo micropolítico, territorial y que conecte con las circunstancias de vida de nuestra gente, del abuso policial, de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, del retiro del Estado de áreas socialmente sensibles, de la pérdida de derecho laborales, de la falta de garantías para los inquilinos. Evidenciar que es modelo de ricos y para ricos, generando deterioro de los niveles de vida para las grandes mayorías. Los 135 artículos de la LUC son el marco normativo de esta política injusta.