La investigación de ese medio pudo determinar que el equipo tenía grupos divididos con diferentes «blancos». Varias personas denunciaron, durante meses, que creían estar siendo perseguidas.
Los militares de menor rango involucrados afirmaron no estar al tanto de que estaban realizando escuchas ilegales: «Al comienzo nunca sabíamos los nombres, los jefes nos daban los datos como teléfonos, correos, etc y ahí empezábamos a buscar la información. Conforme conseguíamos los datos nos dábamos cuenta del blanco. Los nuestros resultaron magistrados de la corte. A mi compañero de la compañía B le tocaron los periodistas, ahí estaba los mismos de siempre, según me dijo, pero no recuerdo los nombres”, contó uno de ellos a la revista colombiana.
Vía: SEMANA