Cuestionan inversión
“De los 600 millones, 450 millones ya se fueron para España en la compra del paquete accionario. Lo que queda para inversión real es bastante menor”, señaló Molina. Además, remarcó que la empresa despidió a unos 300 trabajadores tras concretar la adquisición, lo que “es contradictorio con el discurso de expansión y crecimiento presentado públicamente”.
La preocupación central, no obstante, pasa por la posibilidad de que Tigo impulse una apertura del mercado de internet fijo, un segmento donde Antel mantiene una posición predominante gracias a su despliegue de fibra óptica en todo el territorio nacional.
Para Molina, Antel “cumple un rol estratégico que trasciende lo comercial”. Y en ese sentido destacó que “es la única empresa que garantiza conectividad en todo el país, incluso en zonas donde la inversión privada no resulta rentable”.
En ese sentido, cuestionó que mientras la empresa pública debe realizar aportes millonarios al Estado y enfrentar restricciones presupuestales, compite con multinacionales que operan bajo otras condiciones.
“Antel compite con empresas multinacionales que juegan en todo el mundo y tienen otra espalda financiera. Si se debilita a Antel, se pone en riesgo una herramienta fundamental para el desarrollo del país”, advirtió.
Pérdida de Antel
También alertó sobre la pérdida de participación de mercado que ha tenido la empresa pública en los últimos años. “Hasta 2020 Antel mantenía cerca del 53% de los clientes de telefonía móvil, pero actualmente esa cifra cayó al entorno del 47%, quedando por primera vez por debajo de la suma de las compañías privadas”, señaló.
Además de la competencia en telecomunicaciones, Molina indicó que el negocio de los contenidos digitales y las transmisiones deportivas se transformó en un área estratégica para las empresas del sector. En esa línea, defendió que Antel avance en acuerdos y plataformas de streaming, cuestionando intentos de limitar su participación en ese mercado.
Otro de los puntos señalados fue la falta de personal en áreas operativas y comerciales de Antel. Desde Sutel reclaman nuevas incorporaciones para sostener la calidad del servicio y continuar ampliando la infraestructura de conectividad.
Presiones de privados
Finalmente, Molina advirtió sobre posibles “presiones” de actores privados y multinacionales sobre el Poder Ejecutivo para habilitar nuevos negocios vinculados al internet fijo. A su entender, cualquier decisión en ese sentido debe considerar no solo la competencia comercial, sino también el impacto que tendría sobre una de las principales empresas públicas del país.
“La discusión no es solamente económica. Antel está en el medio del desarrollo, la educación, la cultura y la soberanía tecnológica del Uruguay”, concluyó.