En su discurso, el presidente omitió deliberadamente aludir a la evolución de los salarios, que cayeron incesantemente entre 2020 y 2022. En efecto, luego de tres años, más del 60% de los trabajadores siguen lejos de alcanzar el poder de compra de 2019. Al respecto, pese a lo que afirma el gobierno, en el sentido que el salario habría crecido en 2022 un 1,1%, esa lectura es incorrecta y engañosa. En realidad, tuvo una caída del 0,6%. Por ende, no es verdad que el año pasado comenzó la recuperación de las retribuciones, que volvieron a retroceder.
El oficialismo sigue dibujando números y porcentajes que no se condicen con la realidad, mediante un manejo discrecional de algunos indicadores macroeconómicos. Aunque según la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, la recuperación salarial está en marcha y se consolidará en los próximos años, eso no es así. En efecto, el compromiso contraído por el gobierno, que era recuperar lo perdido durante este período y que los trabajadores activos y los pasivos pudieran retomar el poder de compra de la prepandemia, podría cumplirse recién en 2025, cuando esta administración ya no esté en funciones. Si bien según el Instituto Nacional de Estadística se cerró el año 2022 con una inflación del 8,29% y los salarios habrían avanzado en idéntico período un 9,95%, este cálculo aritmético no es lineal.
En ese contexto, es indispensable hilar más fino para entender que, en este tema, como siempre, el gobierno miente. En realidad, el argumento que el Poder Ejecutivo esgrime para afirmar que el salario creció o se recuperó algo más de un 1% surge de la comparación entre los meses de diciembre de 2021 y de 2022 -lo cual se conoce como punta a punta- y no de la evolución real de las retribuciones de los trabajadores durante el año. Según el Instituto Cuesta Duarte, que analiza y trabaja sobre indicadores macro y micro de la economía con la calidad técnica y el rigor que lo caracteriza, tomando el promedio de 2022, que es el correcto para evaluar, el salario no creció. El estudio, que es minucioso y está basado en rigurosos criterios científicos, establece, al analizar los promedios de todo el año, que el salario real medio se ubicó por debajo del nivel de 2021, registrando el tercer año consecutivo de caída. Aunque en este caso los ingresos de los trabajadores se contrajeron solamente un 0,6%, ello permite inferir que los salarios no han detenido su caída y, salvo excepciones, siguen sin recuperar el terreno perdido. Al respecto, el Instituto Cuesta Duarte consideró que la desfavorable trayectoria del salario real en los primeros ocho meses del año no fue compensada por el repunte relativo ocurrido en el cuarto trimestre.
Es decir, a diferencia de lo que afirma engañosamente el gobierno, el salario real sigue ubicándose 3,7% por debajo de 2019, último año de la tercera administración frenteamplista. En efecto, tomando como referencia el promedio del año 2019, el salario real medio tiene una trayectoria descendente en el año 2020 por la aceleración de la inflación y la implementación de una rebaja salarial, en el marco de la llamada “ronda puente”, de la mayoría de las ramas de actividad del sector privado. En tanto, en 2021 la caída se profundizó por la rebaja salarial a los trabajadores públicos, así como por la continuación de la “ronda puente” en la actividad privada. Por su parte, a pesar de los ajustes salariales recibidos en enero de 2022, en el primer semestre de dicho año persistió la pérdida de poder de compra del salario, ya que los porcentajes establecidos fueron muy inferiores a la inflación efectiva. Recién a partir de julio de 2022, con los adelantos recibidos por los trabajadores públicos y los correctivos que tuvieron algunas ramas de la actividad privada, la caída se frenó a fin de año. La visión del Instituto Cuesta Duarte es compartida por el economista Javier de Haedo, un tecnócrata reconocido por su ideología neoliberal, que, siendo muy joven, ocupó la titularidad de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle Herrera. De filiación nacionalista, este técnico actualmente asesora al Partido de la Gente. En referencia a la evolución del salario y el empleo, el técnico señaló la incongruencia de calcular con el criterio de punta a punta y no en base a promedios. Incluso, negó que en 2022 se hayan creado fuentes de trabajo, afirmando que se perdieron 10.000 y los 40.000 empleos que proclama el gobierno corresponden a 2021, cuando la ocupación comenzó a recuperarse luego de los 60.000 trabajos desaparecidos en 2020.
Cómo será la farsa oficialista que un reconocido tecnócrata de derecha coincide con la mirada del Instituto Cuesta Duarte y le otorga la razón, demoliendo la falacia del gobierno multicolor que integra su propio partido.