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Columna destacada | Uruguayo

El dilema uruguayo: ética o comercio

El Gobierno uruguayo ha ido diluyendo sus declaraciones sobre el caso Israel/Palestina, largando alguna que otra crítica, cada una menos tibia que la anterior, pero sin llegar a usar la palabra que le reclama la militancia frenteamplista: genocidio.

Israel es uno de los cinco demandantes de carne más importantes para Uruguay. Incluso, en 2024, llegó a ocupar el cuarto lugar. Según datos de ingresos por exportaciones de carne (todos los tipos: vacuno, ovino, porcino, etc.) estos son los principales destinos de nuestras exportaciones:

China – U$S823,1millones (32% del total de ingresos por carne).

Países USMCA (EEUU y Canadá, principalmente EEUU) U$S787,8millones (31%)

Unión Europea – U$S387,8millones (15%)

Israel aparece como comprador importante (fuera del ranking agregado USMCA, UE).

Otros mercados menores

A Israel le vendemos principalmente carne (U$S56millones), más algunos productos complementarios menores. En 2024, el mercado israelí tuvo una apertura significativa para carne con hueso, lo que eleva su importancia dentro del ranking. Concretamente, en 2024 Uruguay exportó principalmente productos relacionados con carne a Israel:

-Carne bovina congelada sin hueso: U$S50,5millones

-Otras carnes bovinas: U$S6,45millones

-También se exportaron pescados congelados sin filetes (aprox. U$S1,3millones)

Para cualquier otra economía, perder tales ingresos estaría lejos de causar un perjuicio importante; pero en nuestro caso los efectos se notarían con claridad, aunque no llegue al 3 % de la exportación anual de carne. De lo que Israel nos vende, no hay ningún producto que no podamos conseguir en otra parte: fertilizantes, equipo electrónico, plástico y máquinas.

La balanza comercial es sumamente favorable para nuestro país, ya que Uruguay importa productos por menos de 28 millones de dólares.

Un elemento, ajeno a lo económico, que hay que poner sobre la mesa a la hora de tomar decisiones diplomáticas y comerciales, es que en Uruguay conviven pacíficamente diferentes colectividades, incluyendo a la palestina e israelita.

Un segundo elemento es que Uruguay, pese a ser un pequeño país, tiene una voz muy respetable en el concierto mundial y sus declaraciones son tomadas en cuenta mucho más de lo que los propios uruguayos creen. Dicho de otra manera, lo que Uruguay exprese en los foros internacionales tiene peso moral.

El dilema

Hasta ahora, el Gobierno uruguayo ha ido diluyendo sus declaraciones sobre el caso Israel/Palestina, largando alguna que otra crítica, cada una menos tibia que la anterior, pero sin llegar a usar la palabra que le reclama la militancia frenteamplista: genocidio. Esa palabra está recorriendo el mundo entero y Uruguay la está evitando a un costo político insospechable. Hasta muchísimos judíos se están manifestando en varios países contra el régimen asesino del criminal Benjamín Netannyahu. ¿Nadie de su entorno le ha advertido al presidente Yamandú Orsi que está perdiendo apoyo en sus propias filas por esta causa?

Últimas cifras del horror

A principios de agosto, la ONG Human Rights Watch acusó a Israel de crímenes de guerra por asesinar gente en los puntos de reparto de comida y supuesta ayuda humanitaria. Según datos del Ministerio de Sanidad de Gaza, las víctimas en estos centros superan los 1.380 desde finales de mayo. Contratistas extranjeros (léase mercenarios) han denunciado cómo sus colegas y soldados israelíes juegan al tiro al blanco con quienes circulan por los corredores del hambre, compuestos por dos alambrados a izquierda y derecha.

36 hospitales y centenares de escuelas han desaparecido por causa de los bombardeos indiscriminados del ejército invasor.

Los muertos en Gaza no son 60.000, como se dice. Un estudio publicado por la Universidad de Harvard dice que más de 377.000 palestinos (el 17 % de la población de la Franja de Gaza) han sido desaparecidos por Israel, asegurando que la mayoría de ellos están aún bajo los escombros, en fosas comunes o fueron devorados por los animales.

El informe lleva la firma del profesor israelí Yaakov Garb, de la Universidad Ben-Gurion, quien utilizó un análisis basado en datos y mapeo espacial para demostrar que el Ejército israelí, con sus ataques indiscriminados contra civiles en el enclave, ha reducido la población desde fines de 2023, cuando comenzó la invasión. Sin embargo, el sionismo ya se ha encargado de presionarlo y Garb ha declarado públicamente que se arrepiente de haber publicado el informe.

A esto habría que sumar las decenas de miles de personas que han comenzado a morir por hambre o enfermedades derivadas de la falta de alimentación adecuada. La Organización Mundial de la Salud ha informado de 63 muertes relacionadas con desnutrición en julio, incluyendo 24 niños menores de 5 años, uno mayor de 5 y 38 adultos.

Israel dice, por un lado, que dejará pasar ayuda humanitaria internacional, pero luego retiene miles de camiones hasta que los alimentos se pudren bajo el sol. En julio se eliminaron varias toneladas de alimentos, lo cual ha sido justificado por el Gobierno israelí como “un error técnico”. No solo son sanguinarios; también cínicos.

En el colmo de la crueldad, Israel ha prohibido a los pescadores gazatíes el acceso al Mediterráneo. Desesperados por llevar algo de alimento a sus familias, algunos se arriesgan y se acercan a las aguas procurando no ser vistos. Los que son descubiertos son asesinados por las tropas israelíes.

El rabino israelí Ronen Shaulov ha expresado: “Toda Gaza y cada niño de Gaza deberían morir de hambre”. “Sólo una estúpida quinta columna, un odiador de Israel, tiene piedad de los futuros terroristas, aunque por ahora sean jóvenes. Espero que estén hambrientos; espero que mueran de hambre”.

En consonancia, el ministro de Seguridad israelí, Itamar Ben-Gvir, sentenció: “Los niños de Gaza no son inocentes; son una amenaza retardada que debe ser eliminada”.

Pero no hay que ir lejos para hallar a quienes hacen apología del infanticidio: “No hay criminales en Gaza”, afirma aquí el extremista Freddy Nieuchowicz Abramovich, más conocido por su seudónimo Orlando Petinatti.

Paralelamente, desde que comenzó el genocidio, en octubre de 2023, 232 periodistas han sido asesinados, más que durante las dos guerras mundiales.

Sin embargo, la verdad la cuentan los mismos invasores. Donald Trump ha reconocido que convertirán a Gaza en un polo inmobiliario sin gazatíes. Los sobrevivientes de la matanza tendrán que buscar otro lugar para vivir. Benjamín Netanyahu, por su parte, ya ha declarado abiertamente su intención de apoderarse de toda Palestina.

La limpieza étnica con fines de expansión territorial no necesita ser demostrada. Lo confiesan los mismos invasores.

El senador Óscar Andrade ha agregado más cifras escalofriantes en la Cámara Alta. Resumimos aquí sus palabras.

“El último informe de la relatora especializada de Naciones Unidas, Francesca Albanese, que describe de manera muy clara la economía del genocidio en Gaza, coloca un dato: 85.000 toneladas de bombas han caído en Gaza; seis veces Hiroshima”.

“El informe de Médicos Sin Fronteras habla de más de 1500 médicos y personal de salud que han muerto en Gaza. La Organización Mundial de la Salud estima que hay un 20 % de embarazadas desnutridas en Gaza. El director de la OMS habló de hambruna masiva”.

“El jefe de la agencia de la ONU coloca otro dato: En Gaza se encuentra la mayor población pediátrica amputada del mundo. ¡Del mundo! Se estima que por arriba de 10 niños por día sufren la amputación de un miembro; pero, además, producto del bloqueo, la inmensa mayoría de estas cirugías son cirugías sin anestesia”.

La pregunta equivocada

Y podríamos seguir; pero ya está. ¿Qué más necesitamos para que un Gobierno frenteamplista haga lo que debe hacer? La pregunta no es cuánto perderemos si hacemos lo correcto (romper todo tipo de vínculo con un régimen criminal), sino cuánto perderemos en principios y valores por no estar del lado correcto de la historia.

¿Estamos dispuestos a ser recordados en el futuro como uno de los países que no hizo absolutamente nada para detener la barbarie? Porque a nadie debe quedarle alguna duda de que esta infamia pasará a la historia junto a los genocidios realizados contra el pueblo judío y contra el pueblo armenio.

Los frenteamplistas que dieron su vida o perdieron la libertad durante años para defender los principios fundacionales de la izquierda no merecen cargar con semejante vergüenza.

No vendamos lo mejor de nosotros al bajo precio de la necesidad.

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