No me agrada defender a Almagro, pero en este caso, no hubo el más más mínimo apartamiento de la ley. Y según se sabe, hasta donde ha investigado el ministerio (poco) y la Fiscalía (bastante), no pidió Moscú porque veía un negocio, sino que vio un negocio al llegar a la capital rusa.
Regresa de Rusia a los cinco años (2018), como indican la norma y rutina habitual. No se le concede la prórroga que procura y se le asignan funciones en la Dirección de Asuntos Consulares. Hasta el año 2020 no podía volver a salir. La ley establece que tras cinco años en el exterior hay que desempeñar dos en el MRE. O sea, de 2011 hasta 2020 siguió el itinerario legal de todo funcionario de carrera.
Es justo entonces, cuando asume Bustillo, que comienzan las irregularidades en su carrera. La rotación normal de los diplomáticos, como señalamos (Montevideo-exterior), es: dos años en Uruguay, cinco en el exterior, dos más en el país y un nuevo destino. O sea, debió habérsele destinado un cargo en el exterior en 2020: gobierno de Lacalle Pou, cancillería de Bustillo. En 2022 seguía acá.
En los procedimientos internos de cancillería, el segundo destino en adelante no es un tema menor. Todos los funcionarios de carrera, cuando les faltan seis meses o incluso un año para poder salir, comienzan a hacer “lobby para buscar destino”. Di Conza, al revés, pide que lo dejen más tiempo sin destino.
Los diplomáticos buscan salir, no solo por vocación, sino por necesidad. La diferencia de lo que ganan dentro del país y afuera es tan grande que mucho tiempo funcionó una “caja mutua”, con cuyo aporte los acreditados en el exterior subsidiaban a los que estaban en Uruguay. Pero Di Conza se quiso quedar. ¿Alguien le preguntó por qué?
Según declara él mismo con orgullo, “no hablaba una palabra de ruso, pero sí de inglés”. Ergo, sus contactos eran diplomáticos y una pequeña élite empresarial. Ese tour angloparlante por Moscú despertó su vocación por los pasaportes. Primero quiso quedarse en Rusia. Tras dos años en la Dirección de Asuntos Consulares, en vez de destino pide se le prorrogue su estadía en Uruguay. Se le concede. Y en la misma dirección. Raro y fuera de los habitual.
El gobierno del Frente lo sumarió, con separación del cargo, por un tema de visados en el desempeño de su cargo. En función de eso, negaron sus intentos por prorrogar su regreso. Sin embargo, Bustillo le prorroga la estadía en Montevideo y en consulares. Recién tras el escándalo Astesiano la actual conducción del MRE lo empieza investigar. ¿Sumario con separación del cargo? No, se resolvió conducir una auditoría y su traslado al Instituto Artigas de cancillería.
Ni sumario ni separación del cargo… ¿auditoría?
A mayor abundancia: Di Conza es hijo de una dirigente herrerista que ocupa un cargo de confianza en el actual gobierno. El 21 de mayo, por resolución 1929/2020, es designada directora de la regional Oeste de ASSE. La resolución es ratificada con nuevos beneficios en abril del mismo año (Res. 2029/20209).
Los hechos hablan, por sí solos, con más elocuencia que el marketing del gobierno. Por más comunicados redactados por manos a las que les tiembla el pulso, las únicas irregularidades en la carrera del cónsul formalizado ocurrieron bajo este gobierno. Concretamente, con Bustillo al frente de la cancillería.