Cuando al presidente Yamandú Orsi un periodista lo cuestionó por este negacionismo, él contestó que “no lo vamos a correr con el poncho”. Una de sus tantas metáforas con las que pretende, de hecho, parecerse a Mujica. Pero Mujica era un sabio en elaborar metáforas con la teoría del analfabetismo, teoría compleja, muy difícil de estudiar, que elaboraron José Bergamín junto a Carlos Vaz Ferreira, entre otros, de la que parece no tener demasiada idea Yamandú Orsi, cuando elige, por ejemplo, la metáfora de “un tanque aplastando un yuyito”, que sería Palestina, o cuando anuncia un “impasse” en el procedimiento de implementar la ANII en Jerusalén, afirmando que es una “suspensión hasta que bajen las aguas”. Aquí no se trata de yuyos ni de una crecida de un río: la naturaleza no es tan criminal.
Pero quiero detenerme especialmente en la metáfora “no me corren con el poncho”. Parece ser que quienes no lo corremos con el poncho somos siempre desde la izquierda. No lo corre Trotski, no lo corren los judíos que firman que el genocidio no puede jamás hacerse en nombre del pueblo judío, no lo corren los sindicatos, no lo corre el pueblo, no lo corre la clase obrera. A él lo corren hacia Stalingrado y no hacia Berlín. Y le advertí hace bastante tiempo que, cuando llegase a Stalingrado, se detenga: le va a ir mal.
En estos momentos la causa de los pueblos está siendo especialmente defendida por el RIC 3.0, esto es, Rusia, Irán, China. Pero esto fue ya en 1923, a partir del texto de Lenin Mejor poco, pero mejor. La propuesta del revolucionario ruso para el Sur Global, para “la mayoría de la población del globo”, incluía a Rusia, India, China, en el comienzo de esa formación. Esta idea del RIC fue retomada (2.0) por Yevgueni Primakov, primer ministro de Rusia, gestor de la presidencia de Putin —porque hubiese sido su rival en elecciones y se retiró para dejarle la presidencia—, y gestor especialmente de Serguéi Lavrov, el actual canciller, porque Primakov también fue canciller, aparte de haber sido agente de la KGB internacional con varios destinos en el Sur Global. Lavrov lo considera su maestro. Lavrov, quien se presentó en Alaska con una camiseta de la Unión Soviética, y a la semana se agotaron en todas las tiendas de Rusia todas las ropas revival sobre la Unión Soviética.
Este RIC 3.0 se produce cuando China abastece de armamento defensivo a Irán, ante un posible y muy probable nuevo ataque ilegal de Israel por fuera de todas las normas de la jurisprudencia. Y finalmente tenemos que tener en cuenta que este RIC tiene fronteras con cuatro países de potencia atómica: Irán con Pakistán, que ya ofreció sus bombas para defenderlo de las bombas atómicas ilegales no supervisadas de Israel; la propia China; la propia Rusia; e India, que superó su conflicto con Pakistán, en parte por la ayuda de aviones chinos a Pakistán, pero también sus problemas fronterizos con China. Concurrió al BRIC de Río de Janeiro, donde Lula puso coto a la agresión de Trump en América Latina, lo cual le costó una respuesta intimidatoria de Estados Unidos que Lula está aguantando, mientras Itamaraty reconoce que la agresión de Estados Unidos a Venezuela es una agresión contra Brasil, porque debilita la región y propende a que el siguiente objetivo militar de los yanquis en la región sea precisamente Brasil.
De la tercera de esta guerra mundial en curso que transcurre en Ucrania se puede decir que Rusia ya la ganó: ya recuperó seis de los ocho oblasts rusos que integraban Ucrania desde las cesiones de Jrushchov en 1956, y sigue avanzando al borde del colapso del Ejército ucraniano, que ya no tiene manera de sustituir la tropa en la línea de contacto y, aun con todo el apoyo de la OTAN, del dinero, del armamento, no consigue reponer tampoco ni las municiones ni el armamento destruido por el Ejército ruso.
Donald Trump, en este panorama, toma medidas ridículas contra China, pero algo tiene que hacer Estados Unidos, porque si deja todo tal cual está, su decadencia es inexorable. Sin embargo, las medidas de Trump fortalecen a China, que es —tal cual lo declara el Departamento de Estado— el enemigo principal, el enemigo al cual intenta desgastar en las otras tres confrontaciones bélicas que estamos aquí reseñando.
Es con este panorama que algunos intentan hacernos creer que avanza la ultraderecha, cuando lo único que está ocurriendo en la política occidental, y exclusivamente occidental, es que la derecha se está derechizando, pero también la izquierda se está izquierdizando. Alcanza con ver el ejemplo de la interna en Chile, donde la candidata del Partido Comunista, la candidata de la unidad de la izquierda; el ejemplo de Nueva York, donde un candidato verdaderamente antisistémico avanza en el Partido Demócrata; o el propio ejemplo de Berlín, donde ganó la izquierda, aunque en toda Alemania creció la ultraderecha neonazi y donde ganó la izquierda porque entre la juventud la mayoría votó a la izquierda. Eso tiene una prospectiva que desmiente a aquellos agoreros del avance de los pueblos en este momento, de repliegue mundial del imperialismo. Repliegue que es cada vez más peligroso porque la bestia herida causa daño cada vez mayor con sus manotazos de ahogada.