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Columnas de opinión | influencer

Los candidatos influencers y la política

¿Por qué Bukele se hizo llamar "el político influencer"? ¿Por qué ha impactado tanto la figura de Milei? ¿Cómo se correlacionan política y entretenimiento.

Un candidato guatemalteco se hizo una cuenta en Tinder para entrar en esas audiencias. Otro candidato colombiano, de 80 años y pelo teñido, optó por TikTok. Nayib Bukele se toma una selfie antes de anunciarse presidente electo frente a una multitud que espera; se hace llamar “el político influencer. Donald Trump discute con Greta Thunberg por Twitter.

Actualmente hay más de 4.700 millones de usuarios de redes sociales en el mundo, lo que significa que más de la mitad de la población mundial las utiliza.

En los últimos años, en particular desde la pandemia del covid-19, se ha visto proliferar a líderes políticos desde las redes sociales a la arena de la política. Javier Milei y Nayib Bukele son los dos casos más paradigmáticos en esta carrera que empezó de un modo u otro en una plataforma digital y llegaron a ocupar el sillón presidencial. Otro caso emblemático es el de Donald Trump, que con un solo post de Twitter (ahora X) lograba definir la agenda de la prensa norteamericana del día, inaugurando la caracterización de fake news y la era de la posverdad (Pérez Curiel et al; 2019). Recuérdese que las noticias falsas de Trump “derramaban” en los medios, lo que provocó una severa reflexión en estos, asumiendo que habían difundido informaciones que no eran veraces.

Milei es otro ejemplo; un día dice que la inflación podría llegar al 11.000 % y otro al 14.000 % y los medios lo difunden, legitimando una información errónea o con escaso fundamento técnico y que tiene impacto comunicacional en la batalla mediática en la que se encuentra Argentina.

Milei es otro ejemplo; un día dice que la inflación podría llegar al 11.000 % y otro al 14.000 % y los medios lo difunden, legitimando una información errónea o con escaso fundamento técnico y que tiene impacto comunicacional en la batalla mediática en la que se encuentra Argentina.

Es posible hacer una lista de políticos y candidatos (¿outsiders?), habría que indagar en esta categoría) que iniciaron o basaron en buena medida su carrera en una red social, como influencers, y mantienen el uso de redes como parte de su plataforma política con un desempeño ventajoso sobre políticos “tradicionales” o de carrera que con dificultades visibles incorporan el uso de redes de manera accesoria.

Calvo y Aruguete (2020) refieren al término “influencer” para hacer referencia a aquellos usuarios con mayor número de seguidores, autoridades de redes con capacidad de propagar rápidamente información o contenidos. Los influencers de la política copan las redes, y los medios de comunicación reproducen en un modelo informativo que, lejos de la transparencia y la calidad, termina por promover el discurso de la posverdad, entre la provocación y el espectáculo. La visibilidad, la rapidez, la capacidad de respuesta inmediata que generan las redes sociales, se han convertido en factores que multiplican el efecto de influencia en política (Pérez Curiel et al; 2019).

Un influencer es también un engranaje más de las plataformas digitales, dado que es el que aumenta la tasa de CTR (click through rate según la sigla en inglés; esto se podría definir a grosso modo como cuanto más clicks, más ventas), pero a la vez son un mecanismo de validación de contenidos. Por otra parte, los influencers son una fuente de información, dado que permiten identificar entre sus seguidores a una comunidad de usuarios con un perfil determinado. El precio del influencer se mide en seguidores; de esto resulta bastante elocuente la interpretación de cierta intencionalidad por parte de Elon Musk al rehabilitar el perfil de Donald Trump y buena parte de sus seguidores en el año 2022, luego de que estos fueran suspendidos en enero de 2020 tras el asalto al Capitolio (Calvo y Aruguete; 2023).

La política del entretenimiento

Nayib Bukele, el político influencer, como le gustó llamarse los primeros años de su ascendente carrera política (hoy, ostentando algo menos de modestia, se dice rey filósofo), es publicista de profesión y saltó a la presidencia en 2018 tras la expulsión del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) luego de una corta y disruptiva carrera municipal.

Apenas asumido el cargo, se hizo famoso por gobernar por Twitter, dando órdenes a su gabinete mediante esta red social.

Su gestión de gobierno está caracterizada por la espectacularización del combate al crimen organizado. La construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) fue el centro de su política comunicacional, acompañado de prolijos videos de las operaciones de captura de delincuentes.

Hay algo de espectacular al igual que de perverso en esta forma de mostrar autoridad. Incluso, algunos colectivos de fact checking o verificación de datos desmienten que las órdenes devenidas en contenidos de redes sociales se materialicen efectivamente como acción de gobierno.

La espectacularización de la política –algo ya se había visto con Carlos Menem (presidente argentino entre 1989 y 1999)– adquirió un enorme volumen comunicacional con Javier Milei. Paseó su discurso por los canales de televisión en todos los horarios (daba rating) e incluso hizo una obra de teatro en donde rompía con un palo una maqueta del Banco Central. La política en la era del entretenimiento.

No todos son twitteros

Aunque hay escasos estudios de si los “influencers” realmente “influyen” o de qué manera “influyen” por más que tengan millones de seguidores, hay otra parte interesante que es la creación de “contenidos” políticos que nacen por fuera de las redes pero que, por su calidad e importancia en las agendas, se replican en todas las redes y plataformas.

En Uruguay se destacan dos fenómenos de políticos que generan contenido aunque no hacen uso intensivo de sus propias cuentas en redes; más todavía: uno de ellos, José Mujica, no tiene cuenta alguna en redes, si bien existen cuentas con su nombre que emulan al exmandatario reproduciendo sus dichos y acciones. Mujica no es un político 2.0 pero lo es, porque lo que genera en las plataformas tradicionales –radio, TV o diarios– enseguida se replica en las redes y viceversa. El caso de Mujica –reconocido por propios y extraños como un gran comunicador– es un ejemplo de crear contenido de interés público y los medios y la propia ciudadanía los hacen virales o con gran penetración. Su astucia para elegir momentos y qué decir, hace que el trabajo de difusión lo hagan otros. Un ejemplo de masividad: los videos en YouTube con declaraciones del ex presidente se multiplican por miles y las visitas a los mismos llegan a millones. Las primeras visualizaciones en YouTube del discurso de José Mujica en la ONU de hace 10 años, suman unas 200.000. El discurso de hace un año de Nayib Bukele, también en la ONU, supera los 8 millones de vistas solamente en el canal de la CNN. Mientras tanto, hasta hace poco, Mujica andaba con un celular que lo mantenía entero con una banda elástica.

El otro dirigente político que logra presencia en redes, aunque no de sus propias cuentas que últimamente utiliza poco y estratégicamente, es el actual presidente Luis Lacalle Pou. Este caso es diferente, aunque tiene similitudes con Mujica. Por lo menos se destacan dos coincidencias: 1) tiene olfato para destacarse en la conversación pública; y 2) sabe que el presidente, cuando habla, es destacado por los medios. Diga lo que diga. Y desde su asunción –tras el paréntesis de la pandemia– aplicó una estrategia de generación de contenidos casi en forma diaria y así construyó una imagen comunicacional de gran impacto. Como Mujica, domina la conversación pública y su presencia se multiplica en redes.

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Referencias

Calvo, Ernesto; Aruguete, Natalia. Fake News, trolls y otros encantos. Cómo funcionan (para bien y para mal) las redes sociales. Siglo XXI, Buenos Aires, Argentina: 2020. 240p.

Calvo, Ernesto; Aruguete, Natalia. Nosotros contra ellos. cómo trabajan las redes para confirmar nuestras creencias y rechazar las de los otros Siglo XXI, Buenos Aires, Argentina: 2023. 251p.

Pérez Curiel, C., & Limón-Naharro, P. (2019). Influencers de la política. Estudio de la marca personal de Donald Trump en Twitter y efectos en medios y usuarios. Communication & Society, 32 (1), 57-76.

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Valeria Bonomi: : Licenciada en Ciencia Política por la Facultad de Ciencias Sociales, estudiante de Maestría en Políticas Públicas por la misma institución, estudiante del Diploma en Comunicación Política por Universidad Claeh.

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