Consensos de Washington y Buenos Aires
El presidente Macri puede dejarnos perplejos y hasta con alguna mueca de hilaridad ante sus tenebrosas iniciativas. Pocas semanas atrás anunciaba pequeñas medidas de contención de precios, pero en vez de hacerlo por cadena nacional o en conferencia de prensa, la presidencia subió un video -supuestamente- casero desde la vivienda alquilada de una modesta pareja con una niña que le reiteraba su apoyo, aunque reconocía estar agobiada por el peso del ajuste sobre su endeble economía. Compungido, el mandatario los animaba, renovando el pedido de fe. Más recientemente, con la indisimulable intención de comprometer a otros dirigentes y sectores en el derrumbe económico y social, envió una carta a partidos de la oposición, gremiales de clases varias y hasta autoridades religiosas, solicitándoles se expidan sobre 10 puntos que él y su grupo político consideran “imprescindibles”, como “temas esenciales” del debate nacional. Concluye textualmente confiando en que “desde la madurez democrática podremos dar una muestra de acuerdo que nos permita darles mayor tranquilidad a los argentinos”. Ninguno de esos puntos contiene siquiera palabras como educación, salud, vivienda, derechos, servicios, cultura, entre tantas otras omisiones a aspectos elementales de la vida de las poblaciones, incluso en el más acérrimo capitalismo. Obviamente expuso los temas que le interesan en particular, sintetizando las preocupaciones y derrotero exclusivo de su gobierno, que está cada vez más lejos de poder construir consenso alguno y menos en torno a sí.