El triunfo electoral de Allende preocupó al gobierno de Estados Unidos, en particular porque el éxito de la Unidad Popular (UP) podría transformarse en un ejemplo para otros países, incluso en Europa.
Estos documentos registran el propósito deliberado de los funcionarios estadounidenses de socavar la capacidad de gobernar de Allende y derribarlo para que no pudiera establecer un modelo exitoso y atractivo de cambio estructural que otros países podrían emular”
Ante ciertos titubeos de Nixon el asesor Kissinger maniobró de tal manera para lograr aprobar los planes de desestabilización.
Logró posponer una reunión del Consejo Nacional de Seguridad para reunirse a solas con el presidente y convencerlo de derrocar a Allende.
“El ejemplo de un exitoso gobierno marxista electo en Chile seguramente tendría un impacto en –e incluso un valor precedente para–, otras partes del mundo, especialmente en Italia. La propagación imitativa de fenómenos similares en otros lugares a su vez afectaría significativamente el equilibrio mundial y nuestra propia posición en él”, analizó.
«Desbancar a Allende»
“Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo”, indicó Nixon en el encuentro según señalan los documentos.
“Seremos muy fríos y muy correctos, pero haciendo cosas que serán un verdadero mensaje para Allende y otros”, señalaron.
El ejemplo de un exitoso gobierno marxista electo en Chile seguramente tendría un impacto en –e incluso un valor precedente para–, otras partes del mundo, especialmente en Italia»
Kornbluh señala que “el propio Nixon y Kissinger –que en sus memorias hace una referencia muy breve a Chile– siempre negaron un papel activo de Estados Unidos una vez que Allende había asumido la presidencia, a diferencia de lo que indican estos papeles, que revelan que la Administración estadounidense discutía cómo lograr su derrocamiento”.