Márquez , que en la aventura electoral de Verónica Alonso, integró la lista de Juan Sartori en las elecciones del 2019 , es suegro del diputado Álvaro Dastugue del Partido Nacional, pastor de la Iglesia Misión Vida junto a el viceministro de Ambiente, Gerardo Amarilla.
Esta convivencia entre nacionalistas, tal vez explique por que, al menos públicamente , el herrerista y Presidente de la República Lacalle Pou , no llama la atención cuando Márquez sostiene que el problema no es el Covid, sino el plan Covid en la guerra geopolitica, y cuando éste desató una campaña sin mayor éxito, cuestionando el cierre de los templos.
Lo cierto es que para el 9 de febrero aunque dicen es un campamento virtual para que sin limite de edad se pueda participar, se convoca a jóvenes a integrarse a los cursos presenciales para alistarse en el «Ejército de Dios».
El mismo Pastor Márquez que cuando la comunidad internacional condenó los intentos golpista de Trump, ern las redes el pastor elogia que sea el primer Presidente en Estados Unidos que desde 1928 que No desató una guerra.
Este apoyo no es casual; el escritor argentino Ariel Goldstein en su estudio sobre el crecimiento de los pentecostales concluye que : «en Estados Unidos, los pentecostales, la rama más poderosa dentro de esa iglesia, consumaron en 2016 una alianza con Trump que les permitió ensanchar su poder. En Brasil los votantes evangélicos representan casi un tercio de su población, y en países centroamericanos ese porcentaje es aún mayor. Los presidentes que intentan ganarse el voto evangélico no son sólo los ultraderechistas, como Trump o Bolsonaro. Andrés Manuel López Obrador en México y Dilma y Lula en Brasil, también se lo han planteado como política. ¿Cuál es el verdadero poder evangélico en los países de la región, cuánto crece ese poder, cuáles sus contactos con las altas esferas de la política y en qué medida aumentó en los últimos años su penetración a nivel popular?»
Ante las críticas, Misión Vida salió a rescatar el carácter espiritual de su guerra y el pastor Márquez identificó a los enemigos con “legiones de maldad en las esferas celestes”.
Fanatismo religioso, disciplina de entrenamiento militar o mas especifica mente, paramilitar no parece una buena combinación, aunque por ahora cuenta con el silencio de las autoridades nacionales.