Esto significa una significativa pérdida para el país, por la cantidad de turistas que arriban cada año a través de los cruceros, siendo además los que cuentan con mayor poder adquisitivo.
Debido a ello, estimó que el sector perderá en Uruguay, hasta un 70% de la facturación que preveía contar. La mayoría de los cruceros que cancelaron son provenientes de Europa.
Pese a lo categórico del dato, el subsecretario de Turismo, Remo Monzeglio aseguró que la crítica situación «es por la región y no por Uruguay».
Con números semejantes se maneja el presidente de la Unión de Transporte Turístico, Álvaro Gugliotta, quien afirmó que en agosto habían más de 200 escalas y ahora hay solo 127.