El fenómeno también ha estado fuertemente marcado por la migración. Mujeres provenientes de Venezuela, Colombia, Cuba y República Dominicana introdujeron nuevas técnicas, elevaron los estándares de calidad y profesionalizaron un oficio que hoy se encuentra en plena expansión. Además de aportar conocimiento, muchas de ellas crearon academias, capacitaron a nuevas trabajadoras y contribuyeron a dinamizar un sector que hoy ofrece servicios más especializados y competitivos. Entre diferentes orígenes hay especializaciones y con técnicas que eran desconocidas en Uruguay.
El futuro del rubro también muestra una evolución interesante. La tendencia ya no se limita al diseño estético, sino que incorpora el cuidado de la salud de las uñas, el uso de productos menos agresivos con el ambiente y protocolos de bioseguridad cada vez más exigentes. La innovación tecnológica, la digitalización de los servicios y la formación permanente serán factores clave para continuar creciendo.
Quizás la principal enseñanza sea otra. Durante años se pensó el desarrollo económico exclusivamente desde los grandes sectores industriales o tecnológicos. Sin embargo, actividades vinculadas al bienestar, el cuidado personal y los servicios demuestran que también pueden convertirse en motores de empleo, especialmente para mujeres, jóvenes y personas migrantes.
En tiempos donde el desafío es crear trabajo de calidad y fortalecer el entramado de pequeñas empresas y emprendimientos, conviene mirar estos sectores con otros ojos. Porque, muchas veces, lo estético también forma parte de la solución económica y social.