Jonathan Urretavizcaya fue el jugador que la Comisión Disciplinaria entiende que comenzó el lio. Corrió desde el banco de suplentes para increpar y allí dio comienzo la refriega.
Por esa razón Urretavizcaya tiene dos partidos de suspensión, de los que ya cumplió uno frente a Danubio y ahora Peñarol pedirá la rehabilitación del 50 por ciento de la pena.
Robert Herrera (Peñarol), Sergio Rochet y Pablo García (Nacional) fueron suspendidos por una fecha, Herrera ya cumplió.
Gabriel Neves fue suspendido por tres fechas por puntapié intencional, cuando derribó de atrás intencionalmente a Torres que se iba al gol. El futbolista deberá cumplir dos fechas antes que Nacional pueda pedir la rehabilitación.
También fue suspendido el manager de Nacional Iván Alonso por un partido, por ofensas al árbitro del encuentro Pablo Giménez en la entrada a los vestuarios. La Comisión no encontró insultos como se denunció, por lo que sólo se le dio un partido. Esta vez, ante la consulta de la Comisión, se pidió saber sobre la relación de Alonso con Nacional, ya que el año anterior Nacional negó una relación directa, si eso pasaba iba a la lista negra, pero los tricolores reconocieron que es el manager del club.
En cuanto al vicepresidente de Nacional, doctor Alejandro Balbi, fue pasado a la Comisión de Ética por sus declaraciones tras el partido. El tema que la Comisión de Ética está desintegrada desde hace un tiempo.
Por último la parcialidad de Peñarol fue advertida, por incumplir el protocolo sanitario. Los hinchas tenían permiso para entrar y colgar la banderas, pero no estaba establecido si se podían quedar o no como denunció Nacional. En definitiva fue lo mismo que pasó en el clásico del Apertura y por lo que se sancionó a Nacional, aunque en las declaraciones previas los dirigentes tricolores dijeron otras cosas como que no estuvieron allí los hinchas.