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Crónica Cosquín Rock 2026 en la Rambla de Punta Carretas: El clima nos enseñó que la música no tiene horario
El clima obligó a reescribir el guion pero no logró apagar la esencia
23 de marzo de 2026 - 16:32
El Cosquín Rock Uruguay 2026, que originalmente iba a celebrarse el sábado 21 de marzo en su debut sobre la Rambla de Punta Carretas, terminó encontrando su forma —y su carácter— el domingo 22, en una versión tan atípica como reveladora.
Cuando el clima corre el eje (y ordena todo lo demás)
El cambio de escenario ya marcaba una intención: salir de la Rural del Prado y acercarse al mar implicaba abrir el festival, hacerlo dialogar con otro paisaje. Pero el viento fuerte transformó esa apuesta en riesgo y la organización decidió reprogramar. En tiempos donde casi todo parece controlable, el clima volvió a recordar que hay fuerzas que siguen marcando el pulso.
El domingo, en contraste total, regaló una jornada luminosa: cielo despejado, calor inesperado para marzo y una rambla que empezó a poblarse desde temprano. Ya entrada la tarde, con el predio colmado, la sensación era clara: el festival había cambiado de día, pero también de lógica.
Una matiné rockera que rompió la costumbre
La Vela Puerca - Cosquín Rock 2026 2
La Vela Puerca - Cosquín Rock 2026 2
El nuevo horario obligó a repensar todo. Y ahí apareció uno de los giros más interesantes: artistas centrales tocando más temprano que muchos nombres de menor convocatoria. La Vela Puerca, por ejemplo, estaba reprogramada para subir a escena a las 18 horas. Lejos de restarles peso, el cambio generó algo inesperado y muy valioso: el público dejó de pensar el festival como una espera hacia “lo importante”. La ecuación del “llego más tarde” se rompió. Esta vez, había que estar desde temprano. Y eso permitió que más proyectos tuvieran atención real, no residual.
En ese corrimiento hay algo profundamente democrático: la música deja de medirse por el horario y vuelve a medirse por lo que provoca.
Una mirada fresca desde adentro
Por eso decidimos enviar a uno de nuestros cronistas más jóvenes, en busca de una lectura distinta, menos atada a la expectativa y más abierta a lo que realmente estaba pasando.
Y lo que encontró fue un festival que, lejos de resentirse por el cambio, se volvió más dinámico, más permeable, incluso más sorprendente.
Cruces que explican un festival
Uno de los grandes protagonistas de esta edición fue el cruce. No solo de estilos, sino de artistas compartiendo escenario de forma orgánica, casi celebratoria.
El momento en que Wos se sumó a La Vela Puerca para “Zafar” sintetizó esa idea: generaciones distintas encontrándose en un mismo lenguaje. Algo similar ocurrió cuando Ricardo Mollo apareció junto a Wos en “Culpa”, o cuando Julieta Rada compartió escena con El Kuelgue en una versión tan sensible como lúdica.
También hubo encuentros inesperados, como la participación de Sebastián “Cebolla” Cebreiro junto a El Plan de la Mariposa, o la catarata de invitados en el show de Agarrate Catalina, que convirtió su presentación en una fiesta colectiva.
El Plan de la Mariposa - Cosquín Rock 2026
El Plan de la Mariposa - Cosquín Rock 2026
El escenario 360° funcionó como símbolo de ese espíritu: más que un espacio secundario, fue un laboratorio de mezclas. Desde propuestas ligadas al candombe hasta cruces con samba o murga, el foco estuvo en la convivencia de lenguajes.
Esa lógica alcanzó un punto alto con la orquesta SUSI, que reunió más de veinte músicos y una lista de invitados tan diversa como improbable. Lo interesante no fue solo la mezcla, sino la naturalidad con la que sucedió.
Momentos que quedaron
En los escenarios principales, la contundencia también tuvo sus picos. Divididos repasó distintas etapas de su historia con solidez; Wos mostró su costado más rockero e improvisó con referencias locales; y El Kuelgue convirtió su show en una celebración bailable que dialogó perfecto con el clima de la tarde.
La Vela Puerca, por su parte, ofreció un set efectivo y emocional. Cuando sonó “Va a escampar”, con el sol cayendo, la imagen fue inevitable: miles de personas cantando como si la canción estuviera escrita para ese momento exacto.
También hubo lugar para la energía cruda: Abuela Coca activó uno de los primeros pogos del día, Trotsky Vengarán cerró con intensidad, y propuestas más descontracturadas terminaron mezclando públicos sin prejuicios.
Lo que todavía falta (y es necesario decir)
Flor Sakeo - Cosquín Rock 2026 3
Flor Sakeo - Cosquín Rock 2026 3
No todo es celebración sin matices. Este tipo de eventos también son una oportunidad para revisar qué voces están presentes y cuáles aún quedan relegadas.
Y ahí aparece un tirón de orejas necesario: la paridad sigue siendo una deuda. Varias de las propuestas femeninas más destacadas quedaron ubicadas en horarios tempranos, lo que limita su visibilidad dentro de una grilla que aún puede —y debe— ser más representativa. Este rol lo ocuparon las talentosísimas Flor Sakeo, Camila Ferrari, Florencia Nuñez, Julieta Rada (como invitada), parte de El Plan de la Mariposa pero se necesitan más voces pero no por cumplir con una cuota sino porque existe mucho talento y deseamos que esto nos sirva a todos de aprendizaje.
Camila Ferrari - Cosquín Rock 2026
Uruguay tiene una escena rica, diversa, vibrante. Ampliar la presencia de mujeres, disidencias y también de otros géneros musicales no es sólo una cuestión de justicia: es una forma de enriquecer la experiencia artística.
La música no tiene horario
Si algo dejó esta edición es una certeza: la música no tiene horario. Tiene algo que decir.
Y cuando eso ocurre, cuando hay conexión real, el contexto se vuelve secundario. Puede ser de día, de tarde o de noche. Puede haber viento o sol. Puede cambiar el plan.
Pero la música —cuando encuentra su lugar— siempre llega.