Esta tecnología se incrutó en nuestra relación con el lenguaje, provocando una "abyección civilizatoria" con graves consecuencias: nos distancia del "hacer, de crear, de la política, de la lucha y de todo lo que exceda dar instrucciones".
Consideró, además, que entre octubre de 2021 y diciembre de 2022, los tiempos se aceleraron de fiorma dramática. En el primer año, 2021, el inefable Mark Zuckerber se despachó en la red de redes con un video "en el que solito ante una cámara nos anunció a todos la llegada del metaversa". Poco más de un año después "se produjo un terremoto con la irrupción de ChatGPT".
“Es un gran error conceptual y moral hablar de 'adicción a la tecnología'", subrayó. "No existe tal cosa, lo que hay es una condición existencial pixelizada inaugurada con la llegada de los smartphones y que dejó nuestra existencia atada a las pantallas”.
Ya no son sistemas que fueron diseñados para mejorar la vida cotidiana. A ellos les podemos enconmendar “la facultad de tomar el relevo y de ocuparse de nuestras facultades humanas más fundamentales: el lenguaje y la representación de la imagen. Y esto es un movimiento civilizatorio de profundas consecuencias antropológicas”.
Con esta delegación se está redefiniendo el estatuto del ser humano: “Ya no es solo la relación con el tiempo y el espacio sino qué se espera del humano. Y esta ruptura tan fuerte es reducida, desnaturalizada y presentada como una evolución casi normal del curso de la historia”.
En este contexto, experimentamos “un cambio de estatuto de las tecnologías respecto de la enunciación de la verdad: ya no solo pueden recolectar y manipular datos, sino que además se suma la capacidad de procesarlos, evaluarlos, diagnosticarlos para después decirnos qué debemos hacer. Las tecnologías de poder combinatorio tienen el poder de sugerirnos acción y de decirnos qué es verdad y qué no. Y eso es peligrosísimo porque la idea de verdad tiene un efecto performático, influye en aquello que decidimos hacer”.
¿Se puede hacer algo para revertir este nuevo encuadre de relaciones entre lo humano y la tecnología? “Podemos prohibirlo al considerar que se ha ido demasiado lejos y mandar a todos estos magnates a hacer permacultura, pero no creo que tengamos mucho éxito. Creo que es necesario movilizar a la sociedad y recurrir a su interposición. Que los maestros, los científicos, los políticos, los estudiantes pongan sobre la mesa cuáles son los riesgos de ceder el control de nuestro lenguaje", concluyó Sadin.