—Ana Clara, mañana te irás a Alemania a investigar durante seis meses en el archivo de la documenta de Kassel, contame un poco sobre esta investigación.
—Desarrollaré un proyecto de investigación, lo presenté y fue el que eligieron. Elegían solo a dos personas en todo el mundo, yo soy una, la otra es una chica de Rumania. Voy a hacer esta investigación a partir de los archivos de la documenta. La hipótesis de la investigación es que la documenta de Kassel previo a la caída del muro de Berlín y durante la Guerra Fría era estructuralmente, políticamente subversiva, es decir, su subversión política estaba dentro de su propia estructura y luego de la caída del muro de Berlín todo su contenido, toda su política y su subversión pasó a estar por fuera de su estructura y en los contenidos de la documenta en sí misma y pasó a ser una estructura muy conservadora. Empezaron a pasar cosas complejas, como lo que pasaron en otras documentas anteriores, donde hubo obras que se censuraron o se bajaron, donde hubo conflictos internos, hubo choques.
La documenta de Kassel es un evento internacional de arte muy importante, sucede cada cinco años, el año que viene es la próxima documenta y es un bastión del arte contemporáneo político más importante del mundo.
La Bienal de Venecia es un evento de arte que tiene que ver con lo contemporáneo, con lo político, pero más tradicional. La documenta siempre intentó ser un poco más subversiva.
—Anaclara, viste que no es el único espacio donde eso ha sucedido recientemente. También sucedió en la Berlinale, está presente la tensión —que a mí por otra parte me parece muy positivo— entre la política y el arte, qué se puede decir y qué no.
—Es una discusión laudada, creo. Es como si cada vez que un ingeniero fuera a construir un puente se preguntara si dos más dos son cuatro. Hay ciertos temas que ya se discutieron y ya laudamos entre todos ciertos conceptos. El arte es político siempre, incluso la no política, la decisión de no ser política en el arte es política.
—¿Y vos buscas eso también con tu investigación? Mostrar una faceta del arte que, al asumir una posición política, construye el mundo?
—Todo arte construye visiones posibles del mundo, sobre todo el arte contemporáneo y los artistas postcontemporáneos, que son los artistas que como yo estamos trabajando de manera muy especial. Varios autores coinciden en que la función del arte es justamente imaginar futuros posibles, donde no todo sea distopía apocalíptica y destrucción. Incluso muchísimos equipos de investigación, de las ciencias naturales o de las ciencias más duras incorporan artistas investigadores dentro de sus equipos para poder trabajar transdisciplinariamente, porque son los únicos capaces de poder imaginar cosas que en principio parecen inviables. Algunos los hacen desde la tecnología y otros lo hacen desde otros lugares, como yo, más desde lo humanístico, que también estoy tratando como deshacerme de esto, del antropocentrismo, del humanismo y las ideas del progreso y del tiempo y la evolución. Es una época bisagra y hay artistas que seguirán por este camino y hay artistas que se van a quedar en lo anterior o tomarán otros caminos.
—Vi en tu currículum que hiciste una práctica en educación artística decolonial en la Universidad de Noruega de Ciencia y Tecnología. Siempre me han interesado mucho los estudios decoloniales y no es algo común lamentablemente. ¿Por qué te interesa eso y cómo buscas reflejarlo en tu obra?
—Al principio me parecía paradójico que en Europa se estuvieran planteando la decolonización, porque en realidad no hay nada para decolonizar en Europa excepto a ellos mismos. Después entendí un poco por la historia de Noruega, donde viví unos 9 años; también entendí que ellos habían pasado por situaciones similares de colonialidad, también estaban lidiando con todo el tema de la inmigración, era algo que me interesaba. Es un grupo de investigación donde cada tanto nos juntamos e intercambiamos opiniones, materiales que estuvimos estudiando o investigando. No es algo que se refleje directamente en mi práctica, pero creo que la atraviesa. Siempre puedes encontrar algo respecto a eso en algún resquicio de mi obra. No es algo que pong allí intencionalmente, pero está siempre presente en mi mirada.
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—Encontré interesante la premisa de la muestra en el Centro Cultural de España, ¿me podés contar sobre eso?
—La muestra que presenté es la culminación de cinco años de investigación, siempre avalado o enmarcado dentro de otras instituciones, organizaciones internacionales que me dejaban ir avanzando un poquito más en la investigación. Otras veces lo hice de manera independiente, pagando de mi bolsillo. Lo que plantea la muestra es que en todas las relaciones humanas —porque también vale aclarar eso, solamente me dediqué a explorar lo humano con lo humano, no lo interespecie, no lo humano con lo no humano, no lo humano con la tecnología—.
La hipótesis que plantea es: cuando existen relaciones profundas, de largo aliento, se empieza dentro de estas relaciones a construir un lenguaje propio que nadie más conoce fuera de esta relación, que no está escrito en ningún lado y que por tanto nadie puede aprender. Estamos hablando de familias, amigos, parejas, llámalo X, relaciones en general. Y a su vez, esta hipótesis está atravesada por muchos otros factores, como por ejemplo los idiomas. ¿Qué pasa cuando dentro de estos grupos de personas que construyen lenguajes se hablan diferentes idiomas? ¿Qué pasa con la colonización del territorio del lenguaje? Porque el lenguaje es un territorio político. ¿Qué pasa si el territorio del lenguaje se coloniza?
¿Qué pasa si yo salgo a estudiar lenguajes de diferentes grupos de personas y los estandarizo de tal manera que los puedo presentar y la gente los puede aprender como si estuvieran aprendiendo francés, alemán o español? Entonces creé esta muestra en donde procesé toda la información de años de investigación en un diccionario enciclopédico para cada uno de los grupos de personas que estudié, donde creé una especie de video tutorial de gestos para toda la parte del lenguaje no verbal, y donde presenté como parte del mundo de cada estas personas. Y así lo hice con cinco grupos. A estos lugares donde encontrás esta enciclopedia, este video tutorial los llamé "estaciones de aprendizaje". Es una especie de torre de aprendizaje rápido, donde vos te sentás, leés la enciclopedia, leés las palabras que estas personas inventan o las palabras que usan normalmente pero que tienen otro significado. Podés ver una entrevista de ellos explicando toda su relación, podés ver un vídeo con sus gestos, las maneras que se tocan, que se miran, etc. Y hay diferentes tipos de relaciones en diferentes niveles de generaciones, algunas relaciones que siguen vivas, otras que se están erosionando, y finalmente una relación muerta, donde el lenguaje murió con la relación.
—Al mismo tiempo implica meterse, ser como una especie de intrusa en esa intimidad que es el lenguaje entre las personas. En un mundo donde todo lenguaje busca estandarizarse, nuestros gestos, nuestra intimidad, es algo muy valioso porque es único.
—Por eso llevó años también. Todos mis proyectos llevan años de desarrollo pero este particularmente. Llevó mucho ensayo y error, en relación a cómo hacer para trabajar en esto, sin ser extractivista y trabajando con ellos, no aparte de ellos, no ir, sacar información y borrarme. Tuve que probar muchas maneras. A veces la gente se siente como invadida. Hasta que encontré una metodología y una técnica que realmente funcionaba. Me tuve que involucrar física y emocionalmente con estos grupos de personas.
Además siempre me veo empujada a trabajar de forma colaborativa y me encanta. Aunque tuviera que elegir en qué especializarme, no lo haría. No me especializaría en nada porque ahí empezaría a trabajar sola, y trabajar sola hace tu obra más pobre y más chica y menos rica. No sé, a mí me gusta mucho trabajar con equipos de gente. Es una decisión consciente. En lo único que me especialicé realmente es en el tema de los archivos, que no es un soporte sino una herramienta y es algo transversal. Absolutamente toda mi obra, en mayor o menor medida, está atravesada por algún tipo de archivo.
Amar en otra lengua, la muertra de Anaclara Talento en el Centro Cultural de España estará exhibida desde el 14 de mayo hasta el 11 de julio.