Sus diarios completos tienen más de mil páginas y son una experiencia inmersiva en el universo alejandrino, así como las cartas que intercambió con distintas personas de su vida. Una de ellas fue León Ostrov, su primer analista (cuando ella tenía 18 años), donde la poeta aparece desnuda, temerosa, potente, intensa desde París. Aquí algunos fragmentos para conocer a Pizarnik en la voz de Alejandra.
"Sé que soy poeta y que haré poemas verdaderos, importantes, insustituibles, me preparo, me dirijo, me consumo y me destruyo. Es mi fin. Y no obstante corro peligro. Tal vez si me encerraran y me torturaran y me obligaran mediante horribles suplicios a escribir dos poemas maravillosos por día, los haría".
"Sólo me reconozco en mi nostalgia".
"Sólo puedo decir lo que ve alguien que mira el mundo desde abajo de una alcantarilla. (Y yo sé que ve, que ve mucho, que es una manera de ver como cualquier otra)".
"Quisiera rogar que no me molestasen hasta que no haga poemas buenos".
"Si hay algo en lo que creo es en este diario: hablo de su calidad literaria, de su lenguaje. Es infinitamente mejor que todos mis poemas".
"Tengo ganas de publicar mucho, de ser tan famosa que por ello me den una pieza con agua y calefacción, porque el invierno es cruel y mi piecita inenarrable y mi tarea en la revista más fatigosa que nunca".
"Mi trabajo en Cuadernos continúa siendo fastidioso y fatigoso. Ahora trabajo de 9 a 12.30 hs. Objetivamente no es mucho tiempo pero vuelvo tan cansada que debo dormir. Con todo mi respeto por el psicoanálisis me atrevo a no estar de acuerdo sobre la importancia de «ganarse la vida» una misma. Creo que me la ganaría más quedándome dormida hasta muy tarde y recibiendo dinero sin tener que escribir a máquina doscientas direcciones por día. Pero tampoco es posible hacer solamente poemas. En cambio sí es posible pintar todo el día o escribir novelas. Tal vez el mito del poeta que sufre, cuyos «únicos instrumentos son la humillación y la angustia» viene de esta imposibilidad de hallar un ritmo de creación, una continuidad, un hacer día a día. Es posible que si mi trabajo fuera más interesante yo no me quejaría".
Gracias, Alejandra.