Dolor intenso y punzante
Aunque inicialmente sintió alivio, la situación cambió en cuestión de minutos. Un dolor intenso y punzante apareció en la zona cervical, al punto de dificultarle mover la cabeza con normalidad. A pesar de eso, intentó continuar con su rutina diaria y cuidar de su familia mientras tomaba analgésicos para soportar la molestia.
Con el paso de las horas, comenzaron a manifestarse síntomas mucho más preocupantes. Mientras se maquillaba, notó una luz brillante en su ojo derecho y perdió temporalmente la visión de ese lado durante unos 15 minutos. Más tarde, durante una caminata nocturna, sufrió hormigueo y entumecimiento en todo el costado derecho del cuerpo.
El momento de mayor alarma llegó cuando intentó hablar y descubrió que no podía formular frases coherentes. Las palabras salían desordenadas e inconexas. Al advertir la gravedad de la situación, su esposo decidió llevarla de inmediato a un hospital.
Disección arterial cervical
En la guardia médica, los especialistas detectaron que había sufrido una disección arterial cervical, una lesión poco frecuente que ocurre cuando una de las arterias del cuello se desgarra. Esa lesión provocó la formación de un coágulo que viajó hasta el cerebro y desencadenó el accidente cerebrovascular.
Los médicos explicaron que este tipo de cuadros puede producirse incluso por movimientos aparentemente simples o bruscos del cuello, sin necesidad de golpes fuertes ni antecedentes médicos previos. Aunque no es habitual, los especialistas recomiendan prestar atención a síntomas repentinos como dolor intenso, pérdida de visión, entumecimiento o dificultades para hablar después de manipular la zona cervical.
Tras varios meses de controles y estudios, Felthager logró recuperarse por completo. Sin embargo, aseguró que la experiencia cambió para siempre su manera de cuidar la salud y reconoció que nunca volvió a forzar ni a “tronarse” el cuello.