Vida propia
Caras y Caretas dialogó con el autor y actor de No hay flores en Estambul, quien explicó qué significó esta obra en su trayectoria profesional y personal. “Cada obra implica un universo particular, tiene vida propia. Fue un nuevo desafío personal y profesional, y para mí esto va siempre de la mano. El teatro no es un oficio del cual me valgo, es, en realidad, gran parte de lo que soy. Yo no sería sin el teatro. Y el teatro que me brota no sería sin lo que soy”.
Para Solarich, en No hay flores en Estambul conviven dos elementos “fuertes y bien particulares”. Por un lado, se trata de otro unipersonal, que se suma a El Cerdo, Comunismo cromagnon y Julius, pero en este caso siendo también el autor con los “enormes desafíos” que conlleva un monologo, ya que implica “sostener con tu sola alma la escena”. A esto se suma que su hijo, Mariano Solarich, es quien dirige la obra “en una alteración no usual de roles”, según las propias palabras del actor. “El balance fue ampliamente feliz”, aseguró.
Actuar para salvarse
Consultado sobre su interés en abordar las principales temáticas de la obra —justicia, ética, violencia, resiliencia humana, amor y azar—, Solarich expresó: “Nunca pensé en una temática en particular. Significaba la impostergable necesidad de escribir, de escribirle a un actor para que sostuviera esas palabras. Resultó que ese actor que imaginaba era yo mismo. O sea, un actor que ejerce la dramaturgia porque necesita decirse. Con el tiempo me di cuenta que el hilo zurcidor de mis textos —de los cuales el cuarto y último es justamente No hay flores en Estambul — es siempre el dilema ético: ¿cómo me comporto frente a tal situación?, ¿qué debo hacer para ser digno?”.
Ver el estreno de Expreso de medianoche colocó a Solarich “entre la espada y la pared” en todos los sentidos. “La cárcel turca del protagonista, era la de mis padres. El horror descrito en la peli, era el horror de mi país en dictadura. Pero, además, estaba comenzando a estudiar actuación, y veía en la pantalla la intensidad de un descomunal Brad Davis, del cual me entero años después que su trabajo no fue reconocido —pero la película ampliamente sí—, y que además muere joven y de una forma ambigua. Todo me tocaba, todo me rozaba. ¿Qué me quedaba? Actuar, escribir. Fue lo que pude hacer para salvarme”.
Y añadió: “De lo otro que me di cuenta es que el cine estaba como universidad detrás de todo. Todos estamos moldeados por canciones, libros, pinturas. En mi caso, también fuertemente por el cine. No fui a ninguna facultad, pero mi adolescencia y juventud la formateó Cinemateca, entre otros. La mirada de Ulises, Río Místico, Mephisto, y Expreso de medianoche están detrás de mis autoficciones aportando imagen, letra, sensaciones, pero sobre todo vínculos emocionales e ideológicos”.
Con respecto a cómo dialoga el teatro con la actualidad, el actor expresó: “El gran Atahualpa del Cioppo siempre decía que más importante que el talento, era lo que hacíamos con él. Creo que ese dilema hoy está más presente que nunca. En un mundo movido por intereses que administra miedo, pandemias, nociones superficiales y pueriles sobre el éxito, el saber que decidimos hacer con nuestros talentos, al servicio de que lo ponemos, creo que se vuelve una disyuntiva cardinal”.
Sobre los factores que llevaron a esta obra a estrenar su cuarta temporada, el autor opinó: “Quiero creer que no es tonto lo que hacemos, y que además la entrega es mucha. Si algo de esto ocurre y los públicos se acercan, entonces soy el tipo más feliz del mundo”.
Ficha técnica
Obra: No hay flores en Estambul
Dramaturgia y actuación - Iván Solarich
Dirección - Mariano Solarich
Diseño de Escenografía e Iluminación - Agustín Romero
Adaptación lumínica en Fabrica - Nicolás Amorín
Vestuario - Lucía Acevedo
Selección Musical - Mariano Solarich
Edición de Proyecciones - Ana María Llano
Producción y Comunicación - Gabriela Pintado
Producción General - KAJAMARCA
Funciones
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El autor y director Ivan Solarich habló con Caras y Caretas sobre la exitosa obra teatral "No hay flores en Estambul".
A partir del 10 de junio, todos los viernes a las 20:30 horas.
Lugar: Fábrica (Porongos 2623 casi Rivadavia)
Entradas: al sobre.
Al final de cada función se realizará un conversatorio con invitados especiales, que se informarán función tras función.