La crueldad del individuo
No son solo los gobiernos y su inacción, su falta de compromiso, lo que Jean-Pierre y Luc Dardenne evidencian. En la película, los protagonistas tienen que defenderse de la crueldad, la mezquindad y la maldad del individuo. "Es verdad que en principio los seres humanos no somos solidarios" sentencian los cineastas, que, sin embargo, se preguntan por la contradicción de esta maldad con los menores en el mundo "civilizado" que hemos construido.
"Vivimos en una sociedad democrática, en la que hemos conseguido estar de acuerdo en pagar impuestos y que con ellos se pueda tener una educación pública, que haya hospitales... y todo eso funciona de momento. Somos seres humanos que hemos puesto en marcha eso... aunque, también es verdad, que hoy en día se está cuestionando la solidaridad a través del estado".
Nadie más en el mundo
La solidaridad para Tori y Lokita casi existe solo entre ellos. Explotados en Europa, antes han sido víctimas de sus propias familias. Lokita es una adolescente a la que su propia madre ha enviado a Europa para que le envíe dinero. Cuando Tori nació decidieron que era un niño brujo y le abandonaron en un orfanato. "Son dos personas que no tienen a nadie más que el uno al otro en el mundo. Su amistad se hace más fuerte porque hay pocos adultos que sean buenos con ellos. Al preparar la película, investigamos mucho, y descubrimos que en muchas familias escogen a uno de sus hijos para mandarlos a Europa a ganar dinero. Un niño con el que hablamos se preguntaba por qué le habían escogido a él 'si yo era bueno'".
"Que fueran personas"
Relato sencillísimo, podría parecer incluso que simple, sin embargo, la película es pura energía de humanidad y de denuncia, cine grande construido sobre premisas inalterables en la filmografía de los hermanos Dardenne. Para empezar, sus personajes no son un caso general, son dos seres humanos, dos personas en las que los cineastas se detienen con respeto y con ternura. La cámara les acompaña muy cerca, mostrando sus ojos, sus gestos, sus movimientos... "Hemos querido que fueran personas".
Por ello, Tori y Lokita comparten escenas que se rodaron con la intención de que fueran vistos "como dos individuos, con su complicidad y su amistad.
La amistad que les une es un poco su tierra, ellos se sienten bien en su amistad, juntos escapan de su soledad. Además, intentamos que esa amistad se rodara de una forma coreográfica, el cuerpo de Lokita es grande, el de Tori es pequeño. El cuerpo de Lokita es el que encaja los golpes, Tori, que es pequeño y solidario, intenta soluciones para que ella salga adelante".
"Padrinos" cinematográficos de unos cuantos inolvidables personajes infantiles, Jean-Pierre y Luc Dardenne reconocen que "hay algo importante ligado a nuestra niñez, por eso hacemos películas juntos, después de 45 años seguimos haciéndolas juntos, aunque no sabríamos decir qué. Pero, sí, la niñez es algo importante para nosotros. Cuando imaginamos un personaje, primero tiene 30 años y poco a poco se va convirtiendo en un niño. Es un discurso consciente, que nos interesa. Mirar el mundo en su brutalidad, desigualdad, con la mirada de un niño, del más débil y vulnerable, del que puede ser excluido con más facilidad y del que se puede aprovechar uno más fácilmente. Es muy interesante porque un niño requiere, pide, clama justicia. También, hay, desgraciadamente, niños que terminan odiando por todo lo que han aprendido".
Por Begoña Piña (vía Público)