Pero este jueves, el mandatario deberá demostrar que su compromiso ambiental conlleva objetivos concretos. «La implicación de Estados Unidos tras unos años fuera de la mesa del clima es algo que la gente observará para asegurarse de que son serios y están comprometidos», recalcó así Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá, el viernes pasado. «Pero no hay duda de que necesitamos que un país de la talla de Estados Unidos sea parte de la solución y no del problema si queremos salir adelante como planeta», agregó.
En lo que respecta a la Unión Europea, los avances son prometedores. Este miércoles, el bloque, tercer mayor emisor del mundo, llegó a un acuerdo sobre una histórica ley de cambio climático que sitúa los nuevos y más estrictos objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero en el centro de todas sus políticas. Esta ley incluye un objetivo de reducción de las emisiones netas en toda la UE al menos en un 55% para 2030.
Finalmente, India se comprometió a que las fuentes de energía renovable representarán el 40% de su generación total de electricidad para 2030, y a aumentar considerablemente su cobertura forestal.
Joe Biden también invitó a los líderes de algunos países que ya están sintiendo los efectos del cambio climático y podrían sufrir las peores consecuencias, como Bangladesh, Jamaica y Kenia.