La investidura del excombatiente sandinista tuvo como telón de fondo el castigo aplicado por EEUU y la UE a familiares, allegados, funcionarios y algunas entidades como la Policía y la Fiscalía, por corrupción y violación a los derechos humanos.
El mandatario logró 75,92 % de los votos en unas cuestionadas elecciones celebradas el pasado 7 de noviembre, tras el arresto de siete rivales presidenciales, incluida la candidata Cristiana Chamorro, la favorita, según las encuestas.
Washington y Bruselas consideran que no fueron “democráticas” esas elecciones. Ortega los acusó de “injerencia” e “irrespeto a la soberanía”, y en noviembre pasado pidió iniciar un proceso para retirar al país de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Algunos países latinoamericanos como Chile y Costa Rica, desconocieron, a través de la OEA, la legitimidad de los comicios y demandaron la liberación de los opositores presos, mientras otros como Bolivia, Cuba y Venezuela saludaron la victoria de Ortega.
En ese contexto, el mandatario reanudó relaciones diplomáticas con China el 9 de diciembre, tras deshacer los nexos que el país mantuvo por más de 30 años con Taiwán y reconocer el principio de “una sola China”.
El restablecimiento de relaciones con Beijing vino acompañado por una donación de miles de vacunas y tres semanas después el país asiático abrió su embajada en Managua.
También estrechó sus lazos con Moscú, que le proporciona una amplia cooperación, desde trigo, vacunas anticovid y colectivos para renovar el transporte público, hasta una estación satelital.
A la ceremonia de toma de posesión asistieron varios cancilleres, entre ellos los de Bolivia, México, Palestina y República Árabe Saharaui Democrática. El presidente de China, Xi Jinping, nombró como enviado especial a Cao Jianming, vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional del gigante asiático.
También estuvieron presentes las comitivas de Rusia, Irán, Corea del Norte, Siria, Cuba, Venezuela , Honduras, Belice, Vietnam, Laos, Camboya, Angola, Turquía, Bielorrusia, Turquía, Egipto, Malasia y Yemen.
El exguerrillero sandinista gobernó el país por primera vez en la década de 1980 luego de ayudar al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a derrocar al dictador Anastasio Somoza con una revolución en 1979. Regresó al poder hace 15 años. Este lunes comenzó un nuevo mandato de cinco años.