“Amarilla reconoce que Uruguay es uno de los países más avanzados en la región y pioneros en el conocimiento de derechos de quiénes en las teocracias nunca los tuvimos, porque el orden social estaba determinado por la concepción y la interpretación religiosa más conservadora”, reflexionó.
Buscan “influir en los sistemas políticos a través de la Fe de la gente, es un fenómeno estudiado en la región”, afirmó. “Permean los estados a través de quienes se comportan como seres elegidos”, resaltó. Convierten “los cultos en centros políticos y de control ciudadano del voto” lo que ha quedado demostrado “en Brasil, donde se usa la Fe de la gente para convertir candidatos, que además casi todos son de ultraderecha, en voceros de Dios que después terminan mandatando a sus fieles en lo que tienen que votar en las elecciones”, analizó.
Se refleja “en el caso concreto del terreno de derechos sexuales y reproductivos, y cómo ellos realmente quieren apoyarse en la religión y el mandato religioso para incidir en la política pública”, evaluó. “Los casos más obvios son el aborto y la eutanasia, el matrimonio igualitario, la adopción en parejas del mismo sexo-género, en los discursos conservadores y negacionistas de la violencia de género”, señaló.
“Los mismos operadores que en la legislatura pasada avalaron a un violento” como Pablo Laura “que se ponía como víctima en la agrupación Varones Unidos” y se creyó “con el derecho, como lo hizo, de matar”, detalló. “No estamos hablando de suposiciones”, complementó.
“Hay que tener mucho cuidado porque se juega con algo que es incuestionable y es el respeto a la fe de cada persona” pero es diferente “usar instituciones religiosas para condicionar, interferir, definir o incidir en los votos que cada persona como ciudadana tiene que emitir en cada elección”, criticó.
“Hay que tener mucho cuidado porque un Estado laico empieza a desvirtuarse justamente cuando estas movidas victimistas tratan de condicionar la religión para el ejercicio parlamentario”, fustigó. “Se debe delimitar claramente que ninguna religión entre al parlamento para querer imponer sus dogmas a través de la ley, que es distinto”, matizó.
De fondo “también hay un claro conflicto entre los grupos religiosos, porque también viene el Papa” y este fenómeno “también tiene traducciones en quién domina el escenario”, resaltó. “Estás expresiones adhieren a diferentes sectores de ultraderecha” en algunos casos “tiene mucho más vínculo con un sector de la Iglesia Católica que obedece a una concepción tradicional, reaccionaria, y en otros casos a grupos como el del pastor Márquez, de estilo pentecostales que se autoproclaman enviados de Dios”, analizó.
“Hoy más nunca hay que ser muy riguroso en el control de los acuerdos que se hacen en implementación de servicios públicos con organizaciones religiosas, porque no son para que hagan proselitismo religioso”, advirtió. “La política pública tiene que ser laica también en el momento que le llega a las personas, para que sepan que no es una caridad religiosa o una bondad del pastor, ni una dádiva del elegido”, recalcó.
“Respetando la religiosidad de cada persona que llega a un servicio público, no le preguntamos en qué cree” aunque sea “muy difícil de controlar, hay que hacerlo, más cuando han habido denuncias”, aseguró. En el caso de “algunas organizaciones que brindan servicios a personas con adicción ya se ha cuestionado esta situación”, sostuvo.
La esquina opuesta
El mismo día del conversatorio de Parlamento y Fe, en una sala contigua se desarrolló un conversatorio por parte de la Bancada Bicameral Femenina que contó con la presencia de la antropóloga feminista argentina, Rita Segato. La investigadora y escritora fue entrevistada por la vicepresidenta Carolina Cosse, en la Sala de Eventos Especiales que tiene una capacidad del entorno de cuatro veces mayor a la antesala de la Cámara de Diputados.
En cuanto a este evento paralelo Amarilla sostuvo que “el Parlamento es la casa de la democracia, y acá hay visiones muy afines al capitalismo, otras al socialismo, y que conviven acá”. También “hay visiones de lo que llaman perspectiva de género, o ideología de género, y la de otros que tenemos una visión mucho más tradicional y conservadora”, se enorgulleció.
“Convivimos con respeto y tenemos que saber el lugar del otro, su opinión y valorar las diferentes posiciones”, continuó. “Lo que planteo es que cuando se habla de fe o de convicciones, en este caso religiosas, hay una intolerancia y una idea de que no podemos hablar de esos temas acá”, cuestionó. “Por qué maquillarlos, esconderlos o disimularlos” cuando se puede citar e inspirarse en “El Capital de Karl Marx o en La riqueza de las naciones de Adam Smith”, los demás “no podemos inspirarnos en la Biblia, como en mi caso que es mi texto de referencia”, cuestionó.
Luego del cierre de la presentación de la antropóloga Caras y Caretas dialogó con las legisladoras frenteamplistas Susana Andrade y Tatiana Antúnez para conocer un balance de la actividad que realizaron, y para reflexionar sobre el contraste que mantuvo con la actividad evangelizadora de Uruguay Dialoga.
En primer lugar la senadora (y mae umbandista) Andrade reflexionó que “la visita de Rita Segato nos resulta realmente necesaria, yo diría imprescindible, para luchar y definitivamente hacer la diferencia entre una estructura patriarcal, machista, totalmente permeada por supremacías de género”. Un sistema “en el que lamentablemente todas las personas estamos inmersas”, reflexionó.
“Ella va por el mundo entero pregonando sobre la igualdad de género, en su sentido más profundo, para que desde la vivencia del hogar hasta las instituciones vivamos realmente con equidad de derechos y oportunidades, no importando ni el sexo biológico ni la opción sexual”, argumentó.
Sobre el encuentro de Parlamento y Fe Andrade resaltó que “desconoce los detalles” pero reflexionó que “desde que en el 2009 se votó la Ley de Educación Pública, que en su artículo 17 define una laicidad inclusiva, entendemos que debe haber representatividad de todas las religiones en toda la sociedad”.
“Si llega también a ámbitos estatales, nos parece que se debería igualar la representación, para hacer realmente democrática la sociedad uruguaya”, expresó. “Sobre todo las religiosidades que arrastran desventajas sociales porque padecemos racismo religioso” como es el caso de las religiones afro “no solo se desconoce nuestra existencia, sino que además hay prejuicios”, declaró. “Necesitamos vencer estos prejuicios”, agregó.
“Hablamos de subalternidades, no hablamos de cuestiones que sean naturales, los Estados no han sido hechos ni para indios ni para negros ni para mujeres históricamente” y cuesta “mucho equiparar y llegar a un lugar de equidad social y racial”, puntualizó. Para eso “trabajamos desde la simiente de los pueblos, desde el pie, es decir la cultura más excluida y las poblaciones más marginalizadas”, aseguró.
Sobre la contraposición de los eventos Andrade reiteró que “sin conocer los detalles de la actividad que se está haciendo, da la bienvenida todo lo que sea democráticamente representativo de toda la población, no solamente de determinadas élites”. Debido a que “nuestras raíces son, además de europeas por los invasores, indígenas y africanas”, reflexionó. “Muchas veces los cultos afro no se ve representado en ámbitos donde debería estar”, sostuvo. Hay que “promover la diversidad cultural, y la diversidad religiosa”, subrayó.
“Sin embargo, siempre caemos en que algunas élites que incluso arrastran conservadurismo, que le hacen mal a la sociedad porque predican justamente supremacías raciales, de género, de religiones que están emparentadas con el poder y no precisamente mirando por los pueblos y sus ideas”, criticó. “A veces no sé si aporta o realmente es algo que, debemos soportarlo entre comillas porque hay determinados ámbitos de poder donde de algún modo se llama, se nuclea a determinadas élites sociales, también políticas y religiosas que van para el lado de la derecha y en realidad no nos parece que favorezca a la población más humilde”, resaltó.
Feministas
La diputada Antúnez señaló que para las legisladoras de la bicameral femenina “fue muy importante que se diera el encuentro con Rita, porque es una referente feminista que para muchas de nosotras ha sido parte de nuestra propia formación académica y teórica”. Segato “hace planteos muy rupturistas porque habla muchísimo de las masculinidades y de la necesidad que tenemos de trabajar sobre ellas para cambiar, lo que hay que cambiar la humanidad”, evaluó. No solo “en torno al lugar o el espacio de las mujeres que una piensa más cuando es feminista”, acotó.
“Es muy importante su aporte a instituciones como el Parlamento donde efectivamente debemos convivir con diversas situaciones, fundamentalmente las mujeres, donde se muestran las desigualdades, también expresiones de violencia, aunque tal vez distintas a las violencias que viven cotidianamente las mujeres en el ámbito privado, y que son particulares del ámbito político”, indicó.
En cuanto al evento de Parlamento y Fe “en lo personal defiendo la libertad de cultos, y que las personas puedan profesar la religión que entiendan y que el Parlamento pueda ser un espacio donde se pongan en diálogo las diferentes expresiones de la sociedad”, señaló. Sin embargo “han habido en algunos momentos, algunas expresiones religiosas que han apoyado diferentes iniciativas que promueven el odio, la discriminación, como varones unidos y la tenencia compartida” en esos casos “el aporte es nocivo para la construcción colectiva y la convivencia democrática, pero el Parlamento es un espacio donde convive la discusión plural y no lo veo mal”, admitió.
“Mientras que el Parlamento oficie como un espacio para el diálogo por fuera de los ámbitos formales de una reunión plenaria o las propias comisiones, porque ahí sí no debe incidir la religión en el Estado”, puntualizó. “Son asuntos separados y no deben incidir a la hora de la toma de decisiones e impactar en las políticas del Estado, que es laico”, opinó.
“La mirada religiosa puede incidir a la hora de hablar de aborto, de los cuerpos de las mujeres o de la familia, la tenencia compartida [forzada, incluso en casos de violencia], la diversidad sexual, y ahí me parece que sí es un problema”, agregó. Tenemos que “erradicar del sistema político las expresiones de odio y de intolerancia, porque es un espacio que debe promover las mayores prácticas democráticas”, concluyó.