“A diferencia del caso de otros periodistas vinculados a D’Alessio, el imputado no sólo se nutría de la información que le proveía la organización, sino que habría tenido conocimiento de las actividades de espionaje ilegal que desarrollaba, sus métodos y contribuía al desarrollo de los planes ilícitos que llevaba a cabo la organización”, manifestó el juez Ramos Padilla.
En la citación a indagatoria, el juez Ramos Padilla menciona varias de las operaciones de las que participó Santoro. La más clara es la que tuvo como víctima al ex directivo de PDVSA Gonzalo Brusa Dovat, ya que atravesó por todas las etapas y personajes de esta red de espionaje ilegal. Así lo describió el propio juez Ramos Padilla: “El vínculo estrecho y de mutua colaboración con las actividades de espionaje ilegal se puede percibir a partir de los aportes materiales que habría brindado, en el caso de Gonzalo Brusa Dovat, en el que no sólo habría tenido conocimiento de los métodos intimidatorios y coactivos que fueron ejercidos sobre el ex Director de PDVSA Argentina para que brindara una entrevista en el restaurant Sarkis, sino que su actividad habría estado encaminada a la continuidad del plan pergeñado para que, en contra de su voluntad, Brusa Dovat finalmente formulara una denuncia penal con un contenido direccionado en la Fiscalía Federal del Dr. Carlos Stornelli”.
Pese a que Santoro borró los chats de su celular, quedaron registrados en el de D’Alessio, donde figuran los siguientes. “Hola Dany! Mañana veo al uruguayo. Además de estar en pánico, creo que puede aportar algo más. Sirve lo q tenés hasta ahora?”, escribió D’Alessio. “Si, sale el domingo”, contestó Santoro. “Podemos almorzar en Sarkis e ir ablandándolo”, le propuso D’Alessio a Santoro.
El propio Brusa Dovat relató que fue a la reunión en el restaurant Sarkis con Santoro pero no tenía intención de darle una entrevista. Que D’Alessio lo amenazó delante de Daniel Santoro y que el empleado de Clarín no puso reparos en continuar la entrevista pese a esta situación.