“El director del hospital -Julio Álvarez- es uno de los dueños de Comeflo, es cooperativista”, insistieron. “Hasta el día antes de asumir fue el presidente de Comeflo. Estaba en una lucha muy fuerte contra el Ministerio de Salud Pública y ASSE porque el hospital tiene un tomógrafo de última generación y él quería poner uno en Comeflo. Por supuesto el anterior gobierno no se lo permitió. Pero a partir de 1° de marzo ya empezaron a anunciar su instalación. Él asumió la dirección el 20 de junio y siguió trabajando en Comeflo, sigue siendo dueño”.
Recordaron que unos diez días después fue el ministro Daniel Salinas a Flores a inaugurar el tomógrafo de Comeflo y él fue el que cortó la cinta. “Eso es lo que resulta grosero”, sostuvieron. “El hombre que había asumido la dirección del hospital, que había renunciado formalmente en Comeflo, recibe al ministro y corta la cinta”.
Sobre la existencia de dos tomógrafos en el departamento de Flores sostuvieron las fuentes que se trata de algo injustificado. “El tomógrafo de ASSE trabajaba para toda la región y tenía capacidad para absorber al sector privado. Es un equipo nuevo, podría absorber perfectamente otros servicios. Era como un empecinamiento porque siempre desprestigió al tomógrafo del hospital”, agregaron.
Tras el cambio de autoridades a partir de junio comenzó a registrarse una confusa situación entre el sector privado y el público. “Ahora las cosas se manejan como un pool, van y vienen entre el hospital y Comeflo. Los hisopados ahora se hacen en el Americano, en Montevideo, donde Comeflo también es dueño porque es de FEMI. Todo se envía al privado. Los hisopados, las operaciones que se pueden complicar, los partos, las cesáreas, todo se deriva hacia el prestador privado. Todo sin pedir precio o llamar a licitación”, subrayaron.
Sin embargo esta situación no es la única. El hospital de Trinidad vive la falta de medicamentos que se denuncian en todos los centros de ASSE con los consiguientes perjuicios para los usuarios. “Hay problemas gravísimos con medicamentos”, afirmaron. “No hay nada. Hace años que no se veía una cosa así. La gente pasa horas y horas haciendo cola y se va sin nada. O va por cinco o seis medicamentos y se lleva dos. Es catastrófico”, sentenciaron.
La explicación que ha dado la subdirectora es que el equipo de gestión anterior se gastó todo el presupuesto. “Que el equipo anterior los había dejado sin nada, siendo que para que los equipos no se quedaran en agosto o setiembre sin plata como sucedía antes, el presupuesto del hospital se divide entre doce”, explicaron. Indicaron que cada mes se entrega una doceava parte y se distribuye por rubro. Si para medicamentos se dan dos millones, no se pueden gastar tres, porque sería sacar dinero de otro rubro, necesario para otras cosas. Por eso se puede pedir un adelanto del mes siguiente, sabiendo que lo que luego va a venir lo hará con ese dinero descontado. Por lo tanto, es imposible que se hubiera gastado todo”.
No obstante, las autoridades han variado su explicación. “Ya no hablan de que el equipo anterior los dejó sin dinero. En enero respondieron una consulta sobre la falta de medicamentos diciendo que la gestión anterior no dejó suficiente stock de medicamentos. No sería una buena gestión si en junio se hubieran dejado medicamentos para enero, porque no está bien acopiarlos porque es un capital inmovilizado que se puede necesitar para otras cosas. No sobra la plata como para tener seis meses de acopio de medicamentos. Pero además se corre el riesgo de vencimiento de medicamentos, de robos, de dificultades en el manejo, de costo de espacio de almacenamiento”.
Sostienen, además, que en marzo “no se les dio el ajuste por IPC, pero eso es responsabilidad de este gobierno”.
Abuso de autoridad
Según pudo saber Caras y Caretas de fuentes de los usuarios y funcionarios, en el hospital de Colonia se vive una situación “caótica en materia de recursos humanos. Estamos casi sin personal de enfermería, sin licenciados, sin especialistas. Estamos complicados con farmacia, faltan medicamentos básicos. Cosas que habitualmente no sucedían. Por ejemplo, la gente que queda esperando sin fecha por resoluciones de estudios”.
Pero el problema más grave en este centro hospitalario es el de abuso de autoridad, sobre todo por parte de la subdirectora, Mónica Ruera, a quien incluso trabajadores y usuarios le hicieron un escrache hace unas pocas semanas.
Entre las situaciones que se dan a diario en el establecimiento, indicaron cambios de horario sin consulta, traslados sin respetar antigüedad. “Cosas como ‘te cambio el horario a mi antojo’, ‘te saco de acá aunque hace diez años que estás y te paso a otro lugar’. Hay como una alteración permanente del funcionario en su ambiente laboral”, afirmaron.
“Hay como una permanente búsqueda de problemas, de generar un clima de enfrentamiento, de que hay que sancionar y oprimir a determinados funcionarios”, subrayaron.
Indicaron que se desarrollaron varias instancias para intentar un acercamiento, que contaron con la participación de la Federación de Funcionarios y los usuarios, pero “no se llegó a nada. Se pedía que se fuera la subdirectora, pero sigue en su cargo”.
Precisaron que hasta el momento desde la dirección se ha respaldado la postura de la subdirectora. Y sobre la medicación arguyen que es un tema de los laboratorios, que la falta de recursos humanos es por la pandemia. “No hay respuesta concreta ninguna”, sentenciaron.
En cuanto a los recursos humanos en el hospital indicaron que los contratos no se renuevan. “La gente está esperando ser presupuestada y no hay caso, entonces se van y esos lugares no son ocupados. Sobre todo en enfermería y especialidades”, agregaron.
El tema trascendió a la prensa coloniense. Graciela Cabrera, integrante de la comisión de usuarios, dijo al periódico local que “faltan médicos internistas, los tres que había fueron suspendidos y sacados de la función; además faltan especialistas, unos por licencia y otros porque no hay nombramientos”.
“Hay especialidades para las que no se consiguen números, como Traumatología, Reumatología, en Oftalmología hay atraso hasta de un año en los turnos, en Ginecología, a pesar de que hay dos profesionales, y rayos X está funcionando a medias”, agregó.
En el caso de los estudios clínicos e imagenología “hay mucha compra directa” a privados sin licitar, concluyeron.