También denunciaron que en esta cárcel de mujeres reciben “una comida indecorosa” y que los familiares deben enviarles insumos para alimentarse. “¿Dónde estarían los recursos para la alimentación que brinda el Ministerio?”, cuestionaron.
Además, informaron que los familiares de las personas privadas de libertad (PPL) deben hacerse cargo de llevarles medicación a las visitas —se autoriza un blíster de paracetamol por persona— porque la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) no cuenta con stock. “No solo se está llevando la comida, sino también paracetamol”, expresaron refiriendo a un “total incumplimiento de las obligaciones” del Estado en los rubros de alimentación y salud.
En otra publicación, fechada el 30 de enero, Fam Pres comunicó: “Hay reclusas en cárcel de mujeres en el tercer piso, atrás del bagallo, donde no llega la guardia. Algunas con grandes problemas respiratorios sin medicamentos, no les llevan ningún calmante, no tienen como calentar agua para bañarse y están durmiendo en el piso. Por favor alguna autoridad que tome medidas”.
Sobre este asunto, la diputada frenteamplista Cecilia Cairo, quien se encuentra acompañando la actividad de Fam Pres, le confirmó a este medio que a partir de las denuncias que realizó la organización por falta de medicación “se han ido resolviendo algunos casos particulares” y que esta situación se está dando en otros recintos carcelarios. “Sobre el hacinamiento, mientras que no se construyan nuevas cárceles no van a haber demasiadas soluciones”.
Descontrol
En diálogo con Caras y Caretas, una fuente carcelaria confirmó la situación que se vive en la cárcel de mujeres, asegurando que actualmente hay un gran “descontrol”. “El director [Wilington] Sierra tenía bastante controlado, mientras él estuvo no hubo casos de Covid confirmados, pero después que el señor se fue se descontroló la cárcel, ahora hay cerca de 200 casos confirmados. En la Unidad 5, en el quinto piso, hay cinco o seis mujeres con coronavirus por celda, sin ventilación, duermen en colchones sobre el piso, no tienen medicación y nadie les hace seguimiento. Se pueden morir ahí y ni se enteran. A las que reciben visitas les traen paracetamol, las otras no sé qué harán”.
Además de la situación epidemiológica actual, la atención ginecológica se ha deteriorado. “Antes llevaban ginecólogo, hacían mamografías, papanicolaou, biopsias, venían a informarte los resultados a los 15 días. Ahora eso quedó archivado”.
La entrevistada también contó que otra de las grandes problemáticas que enfrentan las mujeres privadas de libertad del hogar de madres, ubicado al lado del CNR, es la falta de pediatras para sus hijas e hijos. “No se hacen los controles. Hay un asmático crónico y para que lo atiendan es muy difícil. No hay una enfermería específica para los niños, la única que existe está en la otra cárcel y cuando tienen que llevar algún niño deben pasar por toda esa mala higiene”.
Recuerdo que en el año 2020 avisaron que venía Derechos Humanos y nos mandaron baldear las celdas y a perfumarlas. Nos dieron los mejores productos, porque por lo general nos daban medio litro de producto para diluir en tarrinas de 40 litros o más. Si se aparece hoy Derechos Humanos, sin avisar, no sé lo que puede pasar. Es impresionante la mala higiene que hay y la cantidad de ratas. En cualquier momento se les puede venir un motín grande”.
*Este medio decidió preservar la identidad de la fuente.