La justicia intervino en el caso luego de que en el espectáculo ingresaran bengalas, banderas alusivas a muertes, una gallina gigante, se dañaran baños, se encontrara grasa en los paravalanchas del sector visitante y proyectiles que volaron de un lado al otro.
El capítulo clásico aún no llegó a su fin. Lo que en principio fue calificado por el jefe del opertativo, Assael Arcos, como un trabajo exitoso, con el paso de los días se convirtió en una investigación minuciosa que fue a parar a la Justicia y lleva casi un mes de ejecución.
Se comenzaron a desnudar hechos que se le habían pasado por debajo de la mesa a las autoridades e incluso salpicaron a referentes de la seguridad de Nacional, que en la interna se vieron obligados a repensar su balance sobre lo sucedido, en parte también por la sospecha que levantó el fiscal Fernando Romano acerca de que parciales de Gremio presuntamente asistieron al partido haciéndose pasar por socios tricolores para dar su apoyo a la hinchada local en caso de incidentes.