En la filmación, Rubiales reconoció que lo que sucedió fue un hecho “lamentable” y que se dió producto de un momento de “máxima efusividad y sin mala intención ni fé”. “Si hay gente que se ha sentido dañada, tengo que disculparme”, manifestó el presidente de la institución, y agregó que en la interna “nadie le dió la mínima importancia” pero que el revuelo que causó afuera lo lleva a pedir disculpas.
Se mostró “apenado” porque un hecho como la consagración histórica de la selección femenina, terminó “empañado” por el hecho. ç
Repudio y pedido de renuncia
Ante la trascendencia de este hecho, el ministro de Cultura y Deporte de España, Miquel Iceta, señaló como “inaceptable” el gesto y sostuvo que “quienes tenemos responsabilidades públicas hemos de ser extremadamente cuidadosos, porque estamos dando un mensaje a la sociedad, y el mensaje es igualdad de derechos, es respeto y, por lo tanto, evitar cualquier circunstancia que pueda interpretarse en clave de prevalencia”.
Otra de las ministras que habló, fue la de Igualdad, quien dijo que “poner el consentimiento en el centro significa reconocer que acciones que hasta ahora se consideraban normales o algo desgraciadamente cotidiano que había que tolerar, son violencia. Como un beso no consentido o que tu jefe te manosee aprovechándose de su poder”, y agregó que la Ley de Libertad Sexual establece que una agresión “es todo acto sexual sin consentimiento”.
Según el medio Cadena SER, la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, declaró que "no es tolerable aún con la excusa del calor, el triunfo, la alegría y la euforia".
Desde la Asociación piden la renuncia inmediata de Rubiales. “Para él las mujeres no somos sus iguales sino que desgraciadamente todavía somos un objeto que se puede utilizar con la excusa de un triunfo”, sentenció Besteiro.