“Nuestro propósito siempre ha sido, y siempre será, unirnos y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante”, añadió la entidad.
El proyecto había sido presentado apenas unos días atrás y contemplaba la venta del 20% de FIFA Forward Enterprise, una filial que, según la propia FIFA y una valoración realizada por J.P. Morgan, alcanzaría un valor cercano a los 20.000 millones de dólares.
Además, la FIFA había ofrecido incentivos económicos a sus 211 federaciones miembro para respaldar la iniciativa. Según reportes de prensa, las asociaciones podían recibir hasta 53 millones de dólares si aceptaban acompañar el plan.
Oposición de las diferentes confederaciones
La propuesta, sin embargo, encontró rápidamente oposición. La UEFA fue la primera gran confederación en manifestarse en contra y advirtió que sus federaciones nacionales no participarían en competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto continuaba adelante.
Luego se sumó la Concacaf, mientras que la Conmebol anunció que iniciaría un proceso de consultas entre sus miembros y remarcó una postura clara: “Primero está el fútbol”.
La presión hizo que la FIFA revisara la viabilidad de la iniciativa, ya que necesitaba el respaldo de la mayoría de sus asociaciones miembro para avanzar. Con las principales confederaciones mostrando reparos, la aprobación del proyecto quedó prácticamente descartada.
En su comunicado, el organismo defendió que el objetivo de FIFA Forward Enterprise era “fortalecer aún más a las Asociaciones Miembro de la FIFA y al fútbol a nivel mundial”, especialmente en aquellos países con mayores necesidades de apoyo.
El propio Infantino cerró el mensaje anunciando que buscará recomponer el vínculo con los distintos actores del fútbol mundial.
“De cara al futuro, mi intención es reunir a todas las partes interesadas en los próximos días y semanas, con un espíritu de interés común por nuestro deporte y con el objetivo de seguir impulsando el fútbol en todas partes”, afirmó el presidente de la FIFA.
La decisión supone un revés político para Infantino, que atraviesa un momento de presión mientras busca continuar al frente del organismo en las próximas elecciones presidenciales de la FIFA.