El expresidente de la RFEF apuntó asimismo que el beso sin consentimiento a la jugadora fue un gesto que "entre amigos y familia es muy, muy común", que se produjo "en un momento muy feliz, una celebración, un momento eufórico".
Además continuó defendiendo que el beso en la boca fue "consentido", a pesar de las declaraciones de Jenni Hermoso, que la semana pasada formalizó una denuncia por estos hechos ante la Fiscalía de Madrid.
A pesar de ello, Rubiales reconoció que "debería haber actuado de forma más solemne, fría y diplomática", pero que "bajo ninguna circunstancia hubo agresión y bajo ninguna circunstancia hubo contenido sexual en el beso".
"Cometí un error, pido disculpas, pero seamos claros, bajo ninguna circunstancia se trata de una agresión sexual", sostuvo en la entrevista, en la que además aseveró que tiene "plena fe en que la verdad saldrá a la luz y todo irá bien", en referencia al proceso judicial abierto contra él en la Audiencia Nacional por los delitos de agresión sexual y coacciones.
La polémica saltó tras la final del Mundial femenino de fútbol celebrada en Sídney el pasado 20 de agosto, cuando Rubiales durante la celebración se agarró sus genitales en el palco junto a la reina Letizia y a su hija Sofía, menor de edad, y posteriormente besó en la boca a la futbolista Jenni Hermoso sin consentimiento, según aseguró la propia jugadora.