En ese contexto, ayudado por un permisivo criterio del arbitraje de Raphael Claus, Leonardo Fernández salió sentido a los 21’ por un golpe en la rodilla de Nazareno Colombo, que no fue amonestado. La salida del 10 para el ingreso de David Terans marcó un quiebre en el funcionamiento del elenco mirasol, que hasta ese momento jugaba algo mejor.
Racing fue animándose con el correr de los minutos y a los 36’ marcó un gol por obra de Martirena, pero se anuló por offside previo de Santiago Solari. Un minuto después, el juez le mostró la tarjeta roja a Adrián Martínez por un tacazo en el rostro de Javier Méndez, pero a instancias del VAR la dejó sin efecto y le mostró la amarilla.
Peñarol volvió a llegar con peligro recién a los 44’, en la mejor ocasión del primer tiempo. Terans desbordó por derecha, Ignacio Sosa habilitó a Silvera y el centrodelantero sacó un potente derechazo que se estrelló en el horizontal.
El gol llegó en el momento justo
Si el primer tiempo fue feo, el segundo se hizo aún más friccionada, por lo que el partido cayó en un pozo. Racing siguió apelando a la falta para cortar el juego y Peñarol no encontraba los circuitos para lastimar a su rival.
Promediando el complento Aguirre movió el banco y encontró el camino El entrenador aurinegro sacó a Silvera y Sosa, que estaba amonestado, y puso a Matías Arezo y Diego García, que entró muy bien. El Demonio habilitó a Arezo y lo dejó mano a mano a los 73’, pero no pudo definir bien.
A los 78’ se juntaron tres de los que entraron desde el banco y abrieron la cuenta. García centró desde la izquierda, Arezo bajó la pelota de pecho y Terans le ganó el anticipo al arquero Gabriel Arias de cabeza para abrir la cuenta.
Lejos de meterse atrás, Peñarol siguió luchando un partido mucho más batallado que jugado, con Remedi y Trindade como figuras en el mediocampo, y la dupla de Javier Méndez y Nahuel Herrera brillando en el fondo para neutralizar a Maravilla Martínez. No pasó nada en el final y el conjunto mirasol aseguró una victoria necesaria y justa.