Su especialidad se extiende también a Danubio, equipo al que dirigió 10 veces frente a los tricolores. En la mayoría de esos cruces (70%) se llevó una victoria mientras que en los tres restantes perdió.
Con Progreso no corrió con la misma suerte y cayó 6-1 tras haber ascendido a la Primera División en 2012. Esa fue la primera vez que visitó el Gran Parque Central al mando de un plantel.
De todas maneras, Peñarol sabe que entre sus filas hay un técnico con recorrido positivo, que tiene la espalda necesaria para ajustar piezas al momento justo y borrar, al término de 90 minutos, varias de las falencias que presenta hoy el equipo, como, por ejemplo, la falta de gol de sus centrodelanteros.
Ramos tendrá, eso sí, una prueba de fuego en el Gran Parque Central el próximo domingo. En caso de perder, Nacional le sacará siete puntos de ventaja en el Clausura y 17 en la Tabla Anual. Pero si gana, las aguas se calman y el aurinegro vuelve a colarse en la pelea.