Como suele ocurrir en el fútbol, la falta de eficacia terminó costando caro. A los pocos minutos, Eduardo Darias abrió el marcador para Peñarol en una de las pocas acciones colectivas bien elaboradas por el conjunto de Diego Aguirre.
La conquista estuvo rodeada de polémica. Boston River reclamó una falta de Matías Arezo en el inicio de la jugada, pero el árbitro Javier Burgos entendió que no existió infracción y, tras la revisión del VAR, Antonio García confirmó la decisión. Con esa ventaja, el aurinegro se fue al descanso por delante en un trámite que hasta ese momento no justificaba plenamente el resultado.
La figura del Campeón del Siglo
Si hubo un futbolista que rompió con la monotonía del juego fue Leonel Jaime. El delantero argentino, de apenas 20 años, disputó su segundo partido con la camiseta de Peñarol y dejó una actuación que rápidamente despertó la ilusión de los hinchas.
Desde el inicio mostró personalidad para pedir el balón, encaró constantemente a los defensores, rompió líneas con sus conducciones y aportó el desequilibrio que el equipo necesitaba. Cada una de sus intervenciones fue acompañada por los aplausos del público, que rápidamente encontró en el juvenil una nueva referencia ofensiva.
El segundo tiempo comenzó con un desarrollo similar al del primero, con Boston River generando aproximaciones sobre el arco de Aguerre. Sin embargo, el encuentro cambió definitivamente gracias a otra intervención de Jaime.
El argentino ejecutó un tiro libre que terminó desviándose en el zaguero Martín González antes de ingresar al arco, estableciendo el 2-0 que golpeó anímicamente al conjunto visitante.
A partir de ese momento, Boston River perdió intensidad y dejó de encontrar los espacios que había explotado durante buena parte del encuentro. Peñarol, por el contrario, ganó tranquilidad, adelantó sus líneas y pasó a controlar el juego con mayor autoridad.
Ovación para el nuevo talento aurinegro
Con el partido prácticamente resuelto, Diego Aguirre decidió sustituir a Leonel Jaime en los minutos finales. La respuesta del público fue inmediata: las cuatro tribunas del Campeón del Siglo se pusieron de pie para despedir con una prolongada ovación al joven delantero.
El propio entrenador le pidió que saludara a los hinchas antes de abandonar el campo, un gesto que más tarde explicó como una forma de comenzar a fortalecer el vínculo entre el futbolista y la parcialidad aurinegra.
Uno de los ingresados fue Franco Romero, quien terminó sellando la goleada con el tercer tanto para cerrar una noche redonda.
Más allá del resultado, Peñarol dejó sensaciones encontradas. Persistieron algunos problemas futbolísticos que ya se habían observado antes del receso, pero también apareció una figura capaz de cambiar el ritmo del equipo. Con apenas dos partidos en el club, Leonel Jaime se convirtió en la gran revelación del regreso aurinegro y en la principal esperanza de un equipo que busca consolidar su recuperación en la segunda parte de la temporada.