El cuestionamiento de Sotelo apunta especialmente a la postura asumida por Orsi ante la situación política de Cuba, Nicaragua y Venezuela. El presidente había sido consultado previamente por los partidos de la oposición sobre la conveniencia de que Uruguay expresara ante Naciones Unidas una posición más explícita sobre la democracia y las libertades en esos países.
La ronda de reuniones había sido impulsada por el propio Orsi antes de su viaje a Nueva York. El mandatario recibió a dirigentes del Partido Colorado, Partido Independiente y Cabildo Abierto y posteriormente mantuvo encuentros con el Frente Amplio y el Partido Nacional. Presidencia señaló que el objetivo era intercambiar sobre política exterior y coordinar la posición de Uruguay ante la Asamblea General.
Sin embargo, el resultado generó críticas en la oposición. El presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, sostuvo que el gobierno había convocado a los partidos para construir una “política exterior de Estado”, pero que finalmente el discurso no recogió los planteos que había realizado durante la reunión con Orsi.
“Si se llama a todos los partidos para escuchar, no puede ser simplemente para pedir opiniones y después terminar diciendo lo mismo que ya decía su partido”, cuestionó Delgado. Según el dirigente nacionalista, hubo “mucho mensaje para la interna y muy poca política de Estado”.
Críticas a Orsi
Delgado había planteado que Uruguay expresara ante la ONU una posición sobre la democracia y las elecciones libres en Cuba, Nicaragua y Venezuela. En su discurso, Orsi no mencionó específicamente a Nicaragua ni a Venezuela y, al referirse a Cuba, aludió al “férreo bloqueo económico” que afecta al pueblo cubano.
El presidente defendió posteriormente su postura y explicó que su discurso no estuvo destinado a realizar una evaluación particular de cada gobierno. Señaló que había hablado de las “tiranías” y que su eje había sido la defensa de la libertad, además de advertir sobre conflictos, terrorismo, desigualdad y bloqueos económicos.
Ante este escenario, la crítica de Sotelo va un paso más allá de la planteada por Delgado: no se limita a cuestionar el contenido del discurso presidencial, sino que pone en discusión la conveniencia de que la oposición continúe participando en instancias de diálogo convocadas por el Poder Ejecutivo.
La polémica vuelve así sobre el alcance que debe tener el diálogo entre el gobierno y los partidos opositores en asuntos de política exterior. Mientras Presidencia presentó las reuniones previas como una instancia de intercambio para construir una posición uruguaya ante un escenario internacional complejo, dirigentes opositores consideran que sus planteos no fueron incorporados al mensaje finalmente pronunciado por Orsi.
El debate se instala después de una intervención en la ONU en la que Orsi defendió el multilateralismo, la paz, el derecho internacional y una reforma de los organismos internacionales, y sostuvo que Uruguay debe contribuir a fortalecer la cooperación internacional.