“Nuestra labor parte de la convicción de que el fútbol nos conecta y nos une a través de sus valores positivos. No hay lugar para la intolerancia y la violencia dentro y fuera de la cancha”.
La frase que remata el texto no hace ninguna mención a eventuales sanciones: “Invitamos a todos en los días que quedan a volcar toda la pasión en alentar a sus selecciones y tener una fiesta inolvidable".
¿Habrá sanciones?
Las consecuencias disciplinarias, según el propio Código Disciplinario de la Conmebol, implicarían recoge la "suspensión de al menos un partido en la competición o por un periodo de tiempo por cometer las siguientes infracciones". Y entre ellas se indica: "Insultar, ofender o amenazar a jugadores u otras personas presentes en el partido, siempre que no constituyan faltas más graves" o la "conducta antideportiva contra los jugadores, oficiales, rivales u otras personas que no sean los oficiales de partido, pronunciando términos o expresiones que atenten contra su dignidad, o empleando gestos contrarios al buen orden deportivo” y especialmente el siguiente punto donde habla textualmente de "provocar a los espectadores".
Tanto Giménez como Darwin Núñez y otros futbolistas uruguayos también pueden ser sancionados por "dos partidos en la competición o por un periodo de tiempo específico por conducta violenta a jugadores, o a cualquier otra persona presente en el partido, excepto a sus oficiales".
El peor escenario
Estas dos sanciones serían las más livianas, porque la normativa prevé también un castigo de "al menos cinco partidos en la competición o por un periodo de tiempo específico por una agresión o menosprecio que sea considerado como grave por los Órganos Judiciales".
Todas aquellas infracciones que fueran consideradas graves por los Órganos Judiciales, la sanción de suspensión de que se trate podrá extenderse indistintamente a diferentes categorías de competiciones. Y además puede venir acompañado por una multa económica.