“El criterio es priorizar la venta de entradas a quienes están más vinculados a la AUF. Existe y existió toda la vida, y es justo. Cuando hay 50.000 entradas a la venta, nadie se pone a averiguar si 2.000 se manejaron internamente”, argumentó Gioia.
“La familia del fútbol no es solo la gente que trabaja en la AUF. Hay muchísima gente en tribunales, organismos y comisiones, desde el más importante al que hace la tarea menor. Tienen prioridad. No es que estemos escondiendo entradas para regalarlas o pasárselas a alguien que se beneficie comercialmente”, señaló.