Tres banderas gigantes se observaban el domingo en las tribunas: una con 'O Rei' de espaldas, mostrando la camiseta '10' que inmortalizó, y otras dos con los mensajes "Viva el rey" y "Pelé 82 años".
El ingreso estará permitido de manera "ininterrumpida" hasta el martes a las 10 de la mañana, tras lo cual empezará una procesión por las calles de Santos, a 75 kilómetros de Sao Paulo, y terminará en un mausoleo de la ciudad con un entierro reservado para la familia.
En ese mismo cementerio, desde donde se ve la estructura albinegra del Vila Belmiro, descansan los restos del padre, el hermano y la tía de Pelé.
La caravana fúnebre pasará por la casa de la madre del legendario exfutbolista, doña Celeste, de 100 años, quien no sabe de la muerte de su hijo.
"Nosotros se lo dijimos, pero (...) ella no es consciente", dijo el viernes Maria Lúcia do Nascimento, hermana del exfutbolista, al canal ESPN.
La muerte del letal y habilidoso exatacante, que reivindicó 1.283 goles en 21 años de carrera, la mayoría de ellos en el 'Peixe', fue un 'shock' más allá del mundo del balompié y suscitó mensajes de condolencias en todo el mundo.
Pero su deceso, a consecuencia de una cáncer de colon que le fue detectado en septiembre de 2021, no ha provocado de momento manifestaciones masivas en Brasil: pocas personas se acercaron al hospital que lo atendió en Sao Paulo y al Vila Belmiro en los días previos al velorio.
¿Las posibles razones? Las vacaciones de fin de año que llevan a los brasileños a desplazarse, el tiempo que ha pasado (casi medio siglo) desde que 'O Rei' se retiró y la antipatía que despierta en algunos sectores de la sociedad por su silencio sobre la dictadura militar (1964-1985) y el racismo.